"Me quiero matar, me quiero matar": agorafobia o llegar a pedir la eutanasia, entre las secuelas de la joven presuntamente agredida sexualmente por su psicólogo y profesor de la USAL
La víctima no ha podido acudir al juicio al no estar en unas condiciones mentales adecuadas para ello, por lo que han declarado una de sus amigas, su hermana y profesionales del la Asociación Española contra el Cáncer en la Audiencia Provincial
La Audiencia Provincia de Salamanca ha acogido el juicio por una presunta agresión sexual por parte de un psicólogo y profesor de la Universidad de Salamanca, M.D.G.E, a una de sus pacientes, ante unos hechos que ocurrieron en 2024.
Por esto mismo, el Ministerio Fiscal ha solicitado ocho años de prisión, seis de inhabilitación y una indemnización de 10.000 euros. Por su parte, la acusación particular ha elevado la petición a doce años de cárcel, la misma inhabilitación profesional y una compensación de 30.000 euros.
Ya en el juicio, entre algunas de las cuestiones que han expuesto en el juicio la amiga y la hermana de la denunciante, al no poder acudir la joven por no encontrarse estable mentalmente, no han dudado en declarar que en ocasiones preguntaba si estaba bien o mal lo que había ocurrido, confiando plenamente en el psicólogo, siendo la joven una persona muy vulnerable.
La perito psicologica forense, cuya labor consiste en evaluar a una de las personas involucradas en un procedimiento legal, ha estudiado el caso de la parte denunciante. En el juicio ha expuesto que "en general no tuvo una evolución favorable" cuando recibió tratamiento psicológico de 2022 a 2024, tras la muerte de su hermana por cáncer. Tras la exploración que le ha realizado, también ha explicado que "no ha habido mejora" y que al realizarle la propia exploración se determinó que tenía un trastorno ansioso-depresivo.
En cuanto al informe realizado por la propia Policía, de la que se encargó una de las unidades especialidazas, la UFAM, Unidad de la Atención Familiar y de la Mujer, se ha expuesto que no se encontraron restos biológicos de la víctima en el lugar donde se realizaban las consultas, unos hechos que podrían deberse a que se perdieran en el tiempo o incluso se limpiarán. Según ha declarado la Policía Científica, no sé encontraron, en ningún momento, restos menstruales (todo esto debido a que la joven declaró que en el momento de la supuesta agresión sexual ella tenía el periodo y manchó el sofá).
Por otro lado, en el informe policial, en donde a la hora de la realización del mismo se encontraba una agente con estudios en psicología, también llegaron a determinar que "había una relación de superioridad" al no saber en muchas ocasiones que "decisión tomar, acudiendo a la persona que le está tratando".
Uno de los testigos por parte del psicólogo, ha explicado que el acusado le llegó a exponer que "mantenía una relación con una expaciente", unos hechos que ocurrieron hace unos "tres o cuatro años", cuando al acusado se le ha llevado a juicio por unos hechos que ocurrieron hace dos años. Ante estás palabras, el propio testigo expuso que "tuviera cuidado", por motivos obvios, desconociendo más información al respecto.
Según ha declarado una de las psicólogas de la AECC, la víctima expuso que el psicólogo "le agarro la mano y se la puso ahí", además de encontrar whatsapps donde también se exponía que le enviarán fotografías o incluso habría enviado comentarios sobre sus pechos.
Ante las preguntas de la letrada de la persona denunciante, ha explicado que "él le acerca y dirige sus movimientos sin consentimiento porque mi paciente no está en capacidad psicológica de consentir", además, "le cogió su mano y se la coloca en su miembro y hace que le toque". Según ha declarado la psicóloga, la paciente llegó a explicar que "él le toca el culo y la vagina", además de "darle besos". Ante el miedo de la joven a denunciar, también ha expuesto que podría llegar a tener miedo a denunciar.
De forma tajante, y ante la pregunta de la defensa a si la víctima pudiera llegar a consentir algún tipo de relación sexual, ha explicado que "en ningún momento, en los whatsapps, se puede afirmar que mi paciente tuviera intención de hacer algo con el acusado".
Uno de los puntos claves, y que ha explicado la psicóloga, han sido las secuelas psicológicas que le han quedado a raíz de la supuesta agresión sexual. Entre ellas: pánico a salir de casa a por si se encuentra al psicologo; cada vez que tiene la regla, le recuerda físicamente cuando el la agredió; y que quiere le practiquen una eutanasia, no quiere seguir viviendo, a causa de todo lo ocurrido. Además, ha afirmado que antes no tenía ninguno de estos miedos.
Por otro lado, entre las llamadas que realizó la joven pidiendo ayuda al 024, expuso que se que quería quitar la vida, con constantes ideas suicidas. Ante esto, en las conversaciones la joven expuso que "me quiero matar, me quiero matar".
Otro de los testigos, psicólogo especializado en acompañamiento de víctimas de esta índole, ha declarado que recibió una llamada donde le indicaban que está joven había recibido "un abuso sexual por parte de su psicólogo y que le había introducido en la vagina y ano sus dedos". Ha explicado que la joven estaba "desesperada y con mucha culpa", mientras que la gente a su alrededor le estaba explicando a ella misma que podrían haber atentado a su Libertad Sexual.
Asimismo, una de las secuelas era el deseo de morir, ante lo que ha explicado que "me consta que ha solicitado la eutanasia en dos ocasiones y que está en proceso de que le digan algo".
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