La mujer acusada de difundir conversaciones de WhatsApp de su pareja deberá pagarle 7.200 euros

Además, el acuerdo previo a la vista oral que iba a acoger el Juzgado de lo Penal número 2 este jueves, 6 de junio, contempla una condena de 2 años de prisión para la acusada, pena que quedará suspendida con la condición de que abone la indemnización pactada

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El Juzgado lo Penal número 2 de Salamanca debía acoger en la mañana de este jueves, 6 de junio, el juicio contra A.I.B., una mujer acusada de revelar conversaciones de WhatsApp que su por entonces pareja, con la que tiene una hija en común, había mantenido tiempo antes con otras mujeres.

Sin embargo, las partes han llegado a un acuerdo con el representante del Ministerio Fiscal, por el que la mujer acusada ha sido condenada a dos años de prisión, pena que quedará en suspenso con la condición de que abone 7.200 euros a su pareja y le devuelva el móvil de su propiedad.

Tal y como informó SALAMANCA24HORAS a través del testimonio de la propia víctima, los hechos se remontan al mes de febrero de 2017, cuando la víctima mantenía una relación sentimental con una mujer, con la que tenía una hija en común. En esos días, el hombre prestó a su pareja un teléfono de su propiedad, que además le había regalado tiempo antes ella. Y pese a que ese móvil no tenía tarjeta SIM, en la memoria del terminal sí que estaban guardados mensajes personales, uno de ellos “salido de tono”, que el hombre había mantenido con otra mujer. "Yo jamás le fui infiel a mi expareja, algunas eran viejas conversaciones que nada tenían que ver, y la que sí tenía que ver y generó todo sólo eran meras vaciladas amistosas sin intención", explicó el varón a este diario.

La mujer registró las conversaciones, realizó “pantallazos” de ellas y comenzó presuntamente a difundirlas tanto a las personas de la familia del varón como de su ambiente laboral y a sus amistades, indica él, “con el fin de desprestigiar mi imagen y con muy mala intención”. La por entonces pareja de este salmantino, con las conversaciones en su poder, buscó a su vez la identidad de la pareja de una de las mujeres con las que el hombre había intimado y convenció a una amiga para que le enviara las capturas de pantalla a través de Facebook a este segundo hombre.

“Este hecho generó un grave desprestigio de mi imagen con muy mala intención, creando un ambiente aún peor en mi puesto de trabajo, que acabó en un despido, ya que incluso algunos de los clientes del bar en el que trabajaba me discriminaban porque también habían recibido los pantallazos”, contó el afectado. El hombre decidió denunciar a su entonces pareja por un delito de descubrimiento y revelación de secretos y, además, por otro delito de apropiación del teléfono móvil que, siempre según sus explicaciones, “nunca devolvió”. “El despido del bar fue improcedente y tuvieron que indemnizarme”, contó a SALAMANCA24HORAS.

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