Del Gran Hotel al Teatro Bretón: los edificios históricos que desaparecieron de la geografía urbana de Salamanca pese a su valor

La demolición de varias construcciones a principios de siglo fueron polémicas entre los salmantinos, reticentes a despedirse de parte de la historia de su ciudad

Gran Hotel de Salamanca
Gran Hotel de Salamanca

El fondo fotográfico, personal y profesional del ingeniero Jorge Palomo Durán atesoraba una veintena de imágenes sobre la construcción del depósito elevado de aguas en la avenida de Campoamor. Este reciente hallazgo "reivindica la importancia y el valor de una construcción derribada por profunda ignorancia y con brutalidad", señala la asociación Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio. Desapareció en 2002 tras 85 años de servicio y en medio de una fuerte polémica ciudadana, engrosando una cada vez más larga lista de edificaciones 'desaparecidas' en Salamanca pese a su importancia histórica e incluso patrimonial.

Tres años más tarde, en 2005, el Gran Hotel de Salamanca corrió la misma suerte. Erigido entre 1928 y 1930, hospedó a personalidades ilustres como el por entonces príncipe Juan Carlos I, el rey Hassan de Marruecos, actores de la talla de Orson Welles y Ava Gadner o toreros como Manolete y El Cordobés. "Atrajo a turistas que antes no se atrevían a visitar la ciudad porque desconfiaban de los alojamientos. Enseguida se erigió en símbolo de modernidad", mantiene Laura Rivas Arranz en su página web. Sus estancias también sirvieron para organizar exposiciones, tertulias y fiestas, impulsando la vida cultural y social de la capital del Tormes, tal y como refleja Carmen Martín Gaite en 'Entre visillos'. Este esplendor se fue apagando con el paso de los años hasta su cierre en 2004.

El Teatro Bretón fue derribado en 2010 después de que los responsables de la Comisión Territorial de Patrimonio dependiente de la Junta de Castilla y León no encontrasen elementos arquitectónicos que proteger. De nada sirvieron los siglos de historia que tenía a sus espaldas y su impacto cultural en la vida de los salmantinos. Se levantó en el siglo XVIII como un lugar de esparcimiento para los enfermos del hospital y, con el paso del tiempo, se convirtió en escenario de obras teatrales, conciertos y en el cine con más encanto de la ciudad. Su vacío aún permanece en el corazón de los charros más veteranos y en el solar que ocupaba y que permanece desierto a la espera de acoger una nueva construcción.

En 2011, fue el turno del edificio de La Salle, que generó una gran expectación por su gran importancia en Tejares. Desde su levantamiento en los años 50 tuvo diversas funciones. Empezó acogiendo el escolasticado 'Estudios Lasalianos' y terminó sirviendo de cuartel para la Policía Local y el Área de Urbanismo y Vivienda. El mayor inmueble racionalista que quedaba en Salamanca duró doce años más en la calle de Álvaro Gil. Salamanca se despidió de él en 2022 sin importar que se mantuviera íntegro y en buen estado de conservación.

El caso del Banco de España es algo peculiar. Su fachada se mantiene y es el aspecto que muestra actualmente el Centro Internacional del Español de la Universidad de Salamanca, abierto en 2022. De su interior, en cambio, no queda casi nada pese a que "no era ninguna vulgaridad, ni era pobre", destaca Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio a este medio. Tan solo se conservan las cámaras fuertes o las cajas blindadas.

De Banco de España a Centro Internacional de la lengua Española. Fotografía de C. León, 1942
De Banco de España a Centro Internacional de la lengua Española. Fotografía de C. León, 1942

Notables pérdidas por el desarrollismo

Otras construcciones históricas desaparecieron en el siglo XX, como el Edificio de Correos en la plaza de Santa Eulalia. Fue inaugurado en la década de los 30 ante el elevado volumen de trabajo de la oficina de la Plaza Mayor y enamoraba a sus visitantes con su claustro de columnas y arcos de mármol. El amor que le profesaba uno de ellos, un estudiante americano de español, fue tal que, al decretarse su demolición en los setenta, la construcción fue desmontada "piedra a piedra de Villamayor" y exportada a Estados Unidos, según recoge Salamanca Fotos de Antaño en Facebook.

No fue el único. El desarrollismo de los años 60 y 70 trajo consigo una expansión urbana sin precedentes que se 'cobró la vida' de varios palacios ubicados en el centro de Salamanca. El ensanchamiento de la calle de Santa Teresa y la construcción del edificio de la Caja de Ahorros propició la demolición de la vieja casona de los Sánchez Fabres y de la vivienda familiar de Carmen Martín Gaite, donde la escritora empezó a hacer gala de sus dotes creativas. También desaparecieron "todas las fábricas y talleres que había en zonas como el paseo de la Estación o Comuneros", señala Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio.

Del Convento de las Bernardas al de Capuchinos

Convento de los Capuchinos
Convento de los Capuchinos | Facebook de Salamanca en fotos

En lo relativo a construcciones de índole religiosa, destaca la demolición del convento de Capuchinos o Colegio de la Inmaculada, ubicado junto a la glorieta Llaves de la Ciudad, en 2015. El imponente edificio fue inaugurado en 1953 y perduró hasta 1974, cuando los hermanos de la orden trasladaron su sede a la calle Ramón y Cajal. Fue vendido dos años más tarde y, desde entonces, permaneció abandonado, sin ningún tipo de uso.

En 2015 también fue el año en el que desapareció la Orden del Císter de Salamanca. "Las cuatro últimas monjas bernardas que vivían en el convento del camino de las Aguas marcharon a una residencia que la comunidad mantiene en Toledo", recoge Jesús Málaga en 'Otros rincones de la historia salmantina'. Las religiosas no siempre se hospedaron a las afueras de la ciudad. Hubo un tiempo en el que vivieron en la construcción ubicada en el actual parque de los Jesuitas. De ella solo se conserva la portada de entrada realizada por Rodrigo Gil de Hontañón.

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