El AVE no llegará a Burgos hasta, al menos, septiembre. Y el servicio comercial no tiene aún fecha. Así lo confirman fuentes cercanas al proyecto, que reconocen que, con el estado actual de las obras, la previsión (que ya contaba con retraso) que cifraba en la primavera de 2016 la llegada, es imposible de cumplir.
Según estas mismas fuentes, algunos problemas con la plataforma están retrasando el proyecto, a lo que habría que añadir la electrificación y señalización, además de las pruebas posteriores antes de poner en marcha el servicio comercial.
Retrasos
Estamos ya acostumbrados a los retrasos en todo lo relacionado con la llegada del AVE. En el año 2014, la ministra de Fomento, Ana Pastor "se comprometió" a que el AVE llegara a Burgos en el año 2015, como así lo corroboró el entonces consejero de Fomento de la Junta de Castilla y León y actual alcalde de León, Antonio Silván. Por cierto, a León sí llegó en el 2015, concretamente en septiembre y con 11 años de retraso.
Unas semanas después, en octubre, la ministra corregía sus previsiones y no se atrevía a dar una fecha concreta para la llegada de la Alta Velocidad. La ministra aducía entonces que la obra estaba muy avanzada" y "con presupuesto suficiente"... pero sin fecha.
Con el paso de otro mes, ya en noviembre, la ministra ya daba por hecho que en el año 2015 era imposible que los nuevos trenes llegaran a la provincia de Burgos, y emplazaba a "los primeros seis meses" del 2016 para su llegada. Justificaba entonces los retrasos por causas "no achacables al Gobierno", mientras insistía en que el Ejecutivo había dotado de presupuesto suficiente a la infraestructura.
Más atrevido era el alcalde de Burgos, que sí señalaba que la Alta Velocidad avanzaba hacia Burgos a buen ritmo y dejaba caer que las perspectivas del Gobierno Local situaban la llegada del AVE en abril de 2016.


