Las empresas de Castilla y León están entre las que peor pagan de España. El 43,3 por ciento abona puntualmente sus facturas, un porcentaje que solo superan Canarias (31 por ciento), Extremadura (35,7), Valencia y País Vasco (41,4 por ciento, en cada caso) y Castilla-La Mancha (42,8 por ciento). En el extremo opuesto, hay seis comunidades que superan el 50 por ciento de pagos puntuales como Baleares (53,5 por ciento), La Rioja (52,5), Madrid (51,1), Murcia (50,9), Navarra (50,6) y Asturias (50,1 por ciento). La media de empresas que ‘paga religiosamente’ se sitúa en el 46 por ciento, frente al 44,4 por ciento de un año antes.
El macroestudio ‘Análisis del comportamiento de pagos empresarial’ publicado por Informa D&B y recogido por la Agencia Ical, el retraso medio de pago (RMP) de las empresas de la Comunidad sobre los plazos pactados se situó en 12,02 días en el cuarto trimestre de 2023, frente a los 11,64 días que se registraron a finales del año anterior.
Respecto a otros periodos de pago, el 44,6 por ciento de las empresas castellanas y leonesas lo hace en un plazo de 30 días y el 3,9 por ciento paga entre 31 y 60 días. El 2,2 por ciento lo hace entre 61 y 90 días; el 1,9 por ciento entre 91 y 120; y el 3,9 por ciento en más de 120 días.
A nivel nacional, la cifra se situó en los 14,6 días, frente al retraso medio de 2022 que se cerró en 13,3 días. La demora media española había superado siempre a la europea hasta 2016 para volver a igualarse en 2018 y estar por encima desde entonces. Al cierre de 2023, es 2,5 más elevada que la media de la UE, que se quedó en 12,1.
La Comunidad autónoma que menos se retrasó de media en los pagos fue Navarra, con 9,25 días, seguida de Aragón, con 10,5 días; País Vasco, con 11,2 días, y La Rioja, con 11,7. Las demás autonomías se situaron por encima de los doce días, aunque son Canarias (22,4); Baleares (18,7); Extremadura (18,5) y Andalucía (17,9) las que mas retrasos acumulan. Es por ello que el estudio habla de una dicotomía norte-sur en cuanto al plazo medio de los pagos en las empresas españolas.
El plazo medio pactado en España alcanzó los 76,52 días a finales del año pasado, la cifra más baja desde el primer trimestre 2020, que representa una bajada de 4,06 días respecto al tercer trimestre. Desde el cuarto trimestre de 2022, este indicador se había mantenido estable, lo que se puede explicar por la voluntad de mantener los plazos acordados.





