Guadalupe Lancho, “artista polifacética con una personalidad desbordante” como la ha definido el alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, ha sido la encargada de pregonar las fiestas en honor a la Virgen de la Vega. La actriz y cantante salmantina es “un talento inquieto, como demuestra su incursión en la música folk y que tan pronto se mete en la piel de Sara Montiel, como en la de Norma Cassady en ‘Victor o Victoria’ o da visibilidad a la terrible enfermedad del Alzheimer en ‘Jaque’”.
La pregonera ha hecho de su pregón una oda a las raíces y el alma de Salamanca, al sentimiento que hace que los ojos miren a la ciudad a pesar de estar a miles de kilómetros de ella. “Adoro la hermosura de la expresión “No cayó la manzana muy lejos del árbol” para referirse a alguien que honra con su propia existencia la belleza de su raíz. Si Salamanca es mi árbol, yo al fin y al cabo fui la manzana que cayó un poquito más lejos de sus fronteras y voló para expandir los límites de sus contornos, por necesidad de Espíritu”, ha asegurado.
“Salamanca es el lugar desde el que un día comencé a alejarme de mi misma y sin embargo siento que hoy vuelvo siendo más yo que nunca. Soy yo, junto a vosotros. Desde Salamanca me desplegué y hoy vuelvo a ella para descansar”, ha afirmado.
En un emotivo pregón en el que Guadalupe ha agradecido ser nombrada pregonera “en el escenario más bello de Salamanca” y ha recordado su vida en la ciudad, los lugares que recorrió de niña y de joven, a su familia y sus recuerdos. “Y en mi quinta década estoy sintiendo una llamada profunda de la Tierra, de mi tierra, de su cultura, del folklore de Salamanca y de su provincia. Como si quisiera reproducir la atmósfera de mi primera respiración en la materia, cuando acepté habitar el tiempo”, ha afirmado.



