Diego Ventura ha vuelto a verse las caras con la afición salmantina, una plaza en la que sabe bien lo que es puntuar, triunfar, y también subir la temperatura a "más mil grados". El año pasado, pese a solo poder torear un animal por la suspensión del festejo, hizo lo más destacado de la tarde a lomos de ‘Quirico’ y ‘Bronce’, dos equinos que hoy han vuelto a pisar suelo charro.
Ver Ventura en los carteles es pensar directamente en la espectacularidad y el arte del toreo a caballo. Actualmente es el rejoneador más taquillero, también el más mandón. Líder del pódium e imbatible en trofeos. Sus caballos son también puro espectáculo, por su belleza, pero sobre todo por su corazón valiente que a veces se vuelve temerario.
Este 19 de septiembre lo ha vuelto a hacer: Ventura firma dos faenones de número 1 en Salamanca.

Ante ‘Ranita’, el segundo de Sánchez y Sánchez, construyó una faena que fue a más. Le tuvo mucha paciencia al bravo que de salida se inclinó por la masedumbre pero que fue increchendo a base de tempo, temple, y de llevarlo muy cosido en la grupa. Con 'Lío', un talismán en la cuadra del torero, se formó el verdadero jaleo que definitivamente inclinó la faena hacia el premio: dos orejas.
Pisó terrenos muy calientes, toreando muy por derecho, dando el pecho y de frente, siempre dentro de la suerte a lomos de este lusitano, de capa torda y nombre 'Lío'. Antes ya puso de su parte al público con 'Quirico', con quien captó la atención realizando elevadas y posadas.

En el quinto toro, La Glorieta ya estaba volcada y patas arriba con Ventura, entregada total, y es que no es para menos porque con Ventura lo anormal es no volverse loco. Volvió a pisar terrenos impisables, esta vez con 'Oronegro', después llegó lo más esperado y lo que el público venía reclamando desde el segundo toro: que sacara a 'Bronce'. Salió, lo despojó de la cabezada y sentenció la tarde a su favor.
Diego Ventura, el “superjinete” más venerado en Salamanca guardó en su esportón dos nuevas orejas, con fuerte petición de rabo, y vuelta al ruedo a ‘Zapatero’, un extraordinario pupilo de Félix García-Cascón que tuvo movilidad y transmisión pese a sus 622 kilazos, según la tabla.

El jinete dio la vuelta al ruedo contrariado tras el malentendido entre la petición del público que clamaba el rabo y la decisión de presidencia que fue abroncado. Salió victorioso con los máximos premios de la tarde y el máximo triunfador de lo visto en la feria: cuatro orejas en total.
El otro torero portugués de la tarde, Rui Fernandes también regresaba a La Glorieta después de dos décadas de ausencia hasta su presencia hace un año, en la que el jinete se jugó literalmente la vida, toreando bajo el diluvio que convirtió el coso charro en una piscina.
Rui le pide a sus caballos mucho corazón, buena cabeza, elasticidad y fuerza. Su máxima es pisar terrenos que emocionen a la gente y que los haga levantar de los asientos. Lo mejor lo consiguió con 'QDorado', uno de los caballos más hechos de la cuadra del portugués y con el que pisó esos terrenos más complicados y con 'Mistral', con el que realmente logró conectar con la afición salmantina.

El primero de los Sánchez y Sánchez en salir al ruedo fue ‘Coqueto’, un bravo de buenas cualidades, que galopó de salida y que, aunque buscó refugio en las tablas, luego respondió. Lo castigó duro Rui con tres rejones, a los que respondió el burel con mucha nobleza y calidad a los cites del corcel. Las condiciones del bravo permitieron a 'Quito', uno de los más jóvenes de la cuadra, que debutó la temporada pasada, coger confianza. Anduvo francamente mal con los aceros el luso, que tuvo que tirar de verduguillo tras dos rejones de muerte en el toro de su presentación. Silencio.
‘Bailador II’ cumplió el amago que algunos de sus hermanos hicieron de tirarse al callejón. Él saltó cuando lo estaba recibiendo 'Rits'. El toreo más acompasado y de mayor emoción fue con 'Mistral'. Despertó Rui y logró conectar con la afición de La Glorieta bajo los consejos de su compañero y amigo Diego Ventura que por entonces ya tenía abierta el portón del coso charro. Paseó una oreja.

El hijo de Pablo Hermoso, Guillermo, hizo la primera toma de contacto con 'Nómada', un espectacular lusitano, de capa negra. Con 'Navegante' puso en pie a un sector del público tras clavar un primer par de banderilleras de infarto, ajustando al milímetro.

Homenajeó a su padre Guillermo cuando realizó la hermosina a lomos de 'Pasadoble' y con 'Berlín' clavó las cortas en una faena de detalles que se emborronó en una soporífera suerte de matar con verduguillo incluido.
En el último toro de la tarde, se tuvo que apretar el pequeño de los Hermoso porque no le quedó más remedio después de la ciclogénesis que habíamos vivido con Ventura. Se fue a porta gayola con 'Nómada' y brindó la obra a Justo Hernández, el ganadero de Garcigrande, poniéndole la firma a las Hermosinas que esta vez sí fueron más lucidas con 'Berlín'. Estuvo entregado Guillermo y tuvo mérito lo que hizo porque a estas alturas todo el mundo seguía aclamando a Ventura.

Dejó los rosetones finales con 'Quemarropas' y se empeñó en descabellar pese a dejar un buen rejón de muerte que le valieron las dos orejas en el último suspiro.
Un pequeño a lomos de caballo de juguete acaparó las miradas de los rejoneadores mientras daban la vuelta al ruedo en volandas, preparados para disfrutar de la gloria favorecida por los buenos de Sánchez y Sánchez.
FICHA DEL FESTEJO
- Rui Fernandes: Silencio y oreja.
- Diego Ventura: Dos orejas y dos orejas (vuelta al ruedo a ‘Zapatero’).
- Guillermo Hermoso: Silencio y dos orejas.





