Juan Ignacio Pérez-Tabernero venía con una idea muy clara a la feria taurina de Salamanca. El ganadero quería celebrar el siglo de vida de Montalvo en La Glorieta, con la mira puesta en el triunfo.
El encierro en su conjunto ha sido una pintura. Una corrida que estaba reseñada para San Sebastián, una plaza de primera categoría, pero que finalmente ha venido a parar a Salamanca.
En el desenjaule, los toros del hierro de los dos círculos fueron los que más gustaron a la afición y no es para menos porque por hechuras la apuesta siempre hubiera sido a caballo ganador: todos estaban hechos para cuajar faenas de historia. La pena es que, desgraciadamente, no ha sido así.
De los seis había uno en especial, ‘Cortés’ que solo por su nombre anunciaba ser un toro de lío. Esa familia procedente de Daniel Ruiz es de las más contratadas y de mejores resultados de la cabaña ganadera. La suerte quiso que fuera a parar en manos de Borja Jiménez que logró arrancarle la oreja al animal más trasmisor y vivo del conjunto.
José María Manzanares hacía el paseíllo en La Glorieta para reencontrarse con la afición después de que una lesión le impidiera torear hace un año. Su ausencia en 2025 fue cubierta por el salmantino Ismael Martín que lo puso todo de su parte para que nadie se acordara de que ese día toreaba el maestro de Alicante. Este año sí ha llegado en plena forma a Salamanca, aunque no en la forma en la que muchos esperaban. Se fue como vino: de vacío.
Su primer toro, ‘Gitano’, no tuvo el comportamiento que anunciaba su bella estampa. Llegó a la muleta muy desgastado, quizás por los inmensos capotazos que le dieron durante la brega; quizás también por una banderilla tremendamente mal colocada y que, desde luego, fue muy molesta. Lo cierto es que ‘Gitano’ no se empleó y por eso escuchó algunos pitos en el arrastre y Manzanares recogió el silencio de un abreplaza al que solo pasó.
El animal de menos peso del encierro, 558 kilos, le tocó también en suerte a Manzanares, que justamente lo que no tuvo fue suerte. El nombre de este pupilo de Juan Ignacio fue un reflejo de su comportamiento: ‘Cumplidor’. El animal que hizo lo que quiso en banderillas por una marcada querencia a toriles, se quedó después en la muleta del torero que inició la faena bajo el tendido 8. Una decisión que a punto estuvo de costarle un disgusto; estaba pegado a tablas y el animal casi lo arrolla. Con la mirada, el alicantino abroncó a sus hombres de plata. De ahí en adelante, José María puso empeño, pero de poco sirvió. Escuchó pitos.
Daniel Luque volvía a verse acartelado en esa feria que en 19 años de alternativa nunca le había abierto las puertas hasta este año. Este hecho no ha sido por falta de méritos, porque el sevillano es una de las figuras que debería estar hoy día en todas las ferias del país y, por supuesto, Salamanca no debería de haber esperado tanto tiempo para traerlo.
Tras su paso por la II edición de la corrida de San Juan de Sahagún en el mes de junio, Luque hoy venía a por todas, sobre todo para quitarse la espinita del debut y en esta ocasión sí tocar pelo en La Glorieta, sellando las dos faenas más importantes de la tarde.
‘Armero’ fue su primer astado, uno al que tuvo que trabajar a base de constancia. Lo que hizo Luque ante este segundo toro de la tarde fue muy meritorio, pues ayudó al de Montalvo a meterse en la faena, tirando de él por abajo hacia los medios. Le costó fijarlo, pero lo consiguió a base de fe. Lo cierto es que el animal obedecía, acudía al toque sin hacer extraños, metía bien la cara, humillaba y sobre todo fue pura nobleza, pero le faltó el picante, esa transmisión necesaria para despertar al tendido. Aun así, La Glorieta esta vez si supo reconocer el esfuerzo de Luque y lo premió con una oreja tras un buen espadazo y el cierre por Luquesinas, firma del torero, que gustó mucho a la afición salmantina (protagonizaron buen tercio de banderillas Jesús Arruga y Juan Contreras).
El quinto fue el toro de estampa más bella del encierro. Una auténtica obra de arte y una fantasía de hechuras. El tipo de toro con el que todo ganadero sueña y por el que debería de estar orgulloso Juan Ignacio. Lo toreó muy bien a caballo José Manuel García ‘El Patilla’ que fue aplaudido, igual que por su actuación Antonio Manuel Puntas.
En el capote, el toro, de nombre ‘Rebujino’, respondió muy bien a los vuelos en las verónicas de Luque, que fueron caricias. Empezó quieto Luque, como presagio de una obra en la que primó eso, la quietud y el mando, pero sobre todo el oficio de un figurón del toreo que ha salvado la corrida del centenario de Montalvo, pues este fue otro toro noble y obediente, pero falto de los mismo que sus hermanos, la transmisión. Ovación para el torero de Gerena.
Borja Jiménez es de los toreros que hoy venía a Salamanca sabiendo ya lo que es triunfar en esta plaza. En su primer toro se mostró, como es habitual en él, voluntarioso: recibió al animal por verónicas y después honró a Chicuelo. El animal apuntó a tener mayor viveza de salida, pero tras el tercio de banderillas, en el que hubo bronca, el toro bajó la intensidad, también al romperse el pitón derecho. De nuevo, tocaba apostar para poner color a la obra. Lo intentó de mil maneras el torero de Sevilla, pese a que la obra no terminó de levantar el vuelo. ‘Lechón’ fue otro toro muy noble de Montalvo, eso sí. Recogió una ovación Jiménez.
El último fue ‘Cortés’, una de las familias de Daniel Ruíz que no suele fallar, y lo cierto es que no lo hizo, aunque faltaron cosas. Jiménez lo espero a porta gayola. Fue arrollado porque salió en línea recta y fue pisado con una de las manos en la zona de la cadera, provocándole una notable cojera al matador. La faena arrancó siendo 'Cortés' el astado más trasmisor y de más motor del encierro. Pecó de las cercanías con prontitud Borja y eso quizás aplacó al animal al que también le faltó más humillación pese a tener notas positivas como la fijeza, la prontitud y de nuevo la nobleza . Una pena que ‘Cortes’ no hubiera tenido las hechuras de ‘Rebujino’. Oreja.
FICHA DEL FESTEJO
- José María Manzanares: silencio y pitos.
- Daniel Luque: oreja y ovación.
- Borja Jiménez: ovación y oreja.




