Plantas fuertes, resilientes al cambio climático, que aguanten el estrés hídrico y que sean productivas. Esa es la clave para la agricultura del futuro y el eje de trabajo de los investigadores de la USAL que siguen mostrando en Salamaq de forma didáctica todos los estudios que se llevan a cabo en sus centros de investigación.

Este domingo, el taller de semillas del futuro ha centrado y llamado la atención de niños y mayores. Con el sencillo método de identificar plantas, los investigadores han podido mostrar los trabajos qu se llevan a cabo en el departamento de Fisiología de la Universidad.

Un juego que les permite dar a conocer su trabajo con distintos proyectos de estudio de las plantas y en el que cabe destacar el trabajo que realizan con la Marchantia polymorpha, que es una especie modelo, junto con arabidopsi “para identificar genes que puedan responder a condiciones de estrés climático, condiciones de hipoxia, baja disponibilidad de oxígeno”, además de proyectos como el de las leguminosas huérfanas, “que intenta rescatar las semillas autóctonas de aquí de Europa y promoverlas con el fin de controlar problemas a priori del futuro de fertilización y de resiliencia”, explica Yesenia Estrada, investigadora de la USAL.
Investigaciones que apuestan por rescatar las semillas de nuestros abuelos, adaptadas al entorno y capaces de aguantar condiciones extremas. “Se trata de rescatar, buscar las raíces, volver a la senda antigua y ver que estas plantas, estas semillas han sido parte de todas las generaciones y que por el futuro siguen siendo nuestro nuestro gran eje, nuestra huella bioalimentaria, por así decirlo”, concluye.

Y como nota curiosa, cada niño que ha participado en el taller ha recibido una miniranita maceta con una planta, para que empiecen a tener contacto con ellas de un modo divertido ya que incluso pueden ver como se imprimen las ranas en una impresora 3D y con material reciclado.





