La Junta de Castilla y León ha activado un amplio paquete de restricciones preventivas para minimizar el riesgo de fuegos en el medio natural.

Entre las principales medidas destaca la prohibición de encender fuego en el monte y en cualquier tipo de espacio abierto, así como en áreas recreativas y zonas de acampada, incluso aunque cuenten con instalaciones habilitadas para ello.
Asimismo, queda prohibido el uso de barbacoas en espacios abiertos, incluidas aquellas que disponían de autorización para su utilización, y se suspenden todas las autorizaciones concedidas previamente para realizar quemas o cualquier otro uso del fuego.
La resolución también impide la introducción y utilización de material pirotécnico, además de suspender las autorizaciones para el lanzamiento de cohetes y cualquier otro artefacto que contenga fuego.
Otra de las restricciones afecta al empleo de maquinaria en el monte y en la franja de 400 metros que lo rodea cuyo funcionamiento pueda generar fuego, chispas, deflagraciones o descargas eléctricas, como radiales, soldadores o sopletes.
No obstante, esta prohibición contempla excepciones para actuaciones de emergencia e interés general, como reparaciones urgentes en infraestructuras públicas o servicios esenciales de electricidad, gas natural o telecomunicaciones. En estos casos, los trabajos deberán haber sido comunicados previamente a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente y ejecutarse conforme a las medidas de seguridad que estos establezcan. También podrán autorizarse aquellas actuaciones necesarias para la extinción de incendios.




