El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) es uno de los socios del proyecto “Accelerated adaptation via reversible modification of flowering time in trees”, liderado por el centro de investigación Rothamsted Research, del Reino Unido, según ha informado la entidad salmantina en un comunicado. El proyecto tiene una financiación de 1,8 millones de libras y pretende lograr una “adaptación acelerada” de fresnos (Fraxinus escelsior) y robles (Quercus robur), dos especies que en la actualidad se encuentran en riesgo.
Los equipos de Rothasmted Research y del IRNASA-CSIC se van a centrar en el fresno, cuya supervivencia se ve amenazada por el hongo invasor Hymenoscyphus fraxineus y el escarabajo esmeralda o perforador del fresno Agrilus planipennis, ambos procedentes de Asia. La grave enfermedad que provoca el hongo está establecida en Europa continental, incluyendo España, y ampliamente distribuida en Gran Bretaña. A ello hay que añadir la amenaza provocada por el insecto, que se ha expandido desde Rusia hacia Europa, y que por ahora se considera una amenaza potencial en Reino Unido. La conjunción de ambas enfermedades podría acabar con estos árboles típicos de riberas y montañas.
Una solución pasa por obtener árboles más resistentes frente a estas amenazas, pero el proceso convencional de mejora genética es demasiado largo en el tiempo. “Consiste en cruzar individuos con características excepcionales y hacer una selección de su descendencia”, explica Sergio Cerezo, responsable del Servicio de Edición Genética y Bioinformática del IRNASA-CSIC. “En cultivos agrícolas anuales estos cruces se pueden hacer en cada cosecha, pero los árboles son biológicamente muy distintos y pueden tardar décadas en producir flores”, añade.

Biotecnología: un vehículo que no deja rastro
Este proyecto pretende superar esa barrera mediante herramientas biotecnológicas llevando a cabo una modificación genética que permita que los árboles florezcan en cuestión de meses. Para conseguir este objetivo, los investigadores se apoyarán en estas modificaciones dirigidas y en la variabilidad genética natural, seleccionando y cruzando los árboles generados en el proyecto con ejemplares naturales que cuentan con las características de resiliencia deseadas. Posteriormente, estas modificaciones introducidas para lograr la floración temprana podrán eliminarse, dando lugar a árboles que hereden los rasgos naturales beneficiosos y que, al mismo tiempo, recuperen un crecimiento normal. Es decir, que “la biotecnología es, simplemente, un vehículo para acelerar el cruzamiento, pero el producto final serán árboles que no estarán modificados genéticamente, garantizando la conservación de estas especies”, aclara el experto.
El proyecto está liderado por Steve Hanley, experto de Rothamsted Research, y cuenta también con la participación otras dos entidades británicas, la Universidad de Birmingham y los Kew Gardens, de Londres. El equipo de Birmingham centrará su trabajo en el roble, mientras que el de Kew Gardens, pionero en la secuenciación del genoma completo del fresno, tiene una larga trayectoria en estudios genómicos en ambas especies. En los últimos años, este grupo ha llevado a cabo un destacado trabajo dirigido a identificar marcadores genéticos asociados con la resistencia del fresno frente a enfermedades.
Nuestros bosques, en peligro
Si los científicos consiguen demostrar la eficacia de esta plataforma tecnológica, su aplicación podría extenderse a otras especies que se enfrentan a amenazas similares. En un futuro próximo se podrían evitar desastres como la desaparición de los olmos, que en las últimas décadas se han visto afectados por la grafiosis. En la actualidad, el cambio climático y el aumento de la presión ejercida por plagas y enfermedades en un entorno globalizado pone en un riesgo a similar a muchas otras muchas especies, siendo cada vez más relevante desarrollar herramientas que permitan mejorar su capacidad de adaptación y resiliencia.
En principio, la iniciativa tiene una duración inicial de dos años, ampliables en función de los resultados. El proyecto está financiado por la Advanced Research + Invention Agency (ARIA) del Reino Unido como parte de su programa Accelerated Adaptation, que cuenta con un presupuesto total de 54 millones de libras esterlinas y busca explorar vías para acelerar la adaptación de las especies silvestres, con el fin de prevenir la pérdida de biodiversidad y salvaguardar la infraestructura natural que sustenta nuestra economía y bienestar globales.



