Trabanca está sufriendo de nuevo graves problemas en el servicio municipal de abastecimiento de agua potable. Muchas de las denuncias de los vecinos hablan de cortes, turbidez y mal olor, de forma que una de las alternativas que están siguiendo muchos es la de comprar garrafas.
Las dudas sobre la calidad del agua están llevando a los vecinos a descartar el agua del grifo y sustituirla por botellas. Prefieren rascarse el bolsillo que arriesgarse a sufrir cualquier percance en su salud, una situación que pocos en el pueblo consideran improbable, después de que en anteriores ocasiones hayan existido algunas quejas de problemas médicos provocados supuestamente por el consumo del agua canalizada.
La Corporación municipal, en la actualidad con Vicente García Vaquero de alcalde, está intentando tranquilizar a los vecinos con los habituales bandos municipales que tampoco han faltado en anteriores episodios, ya que el problema del agua en Trabanca está siendo algo recurrente a lo largo de la legislatura.
Lo que sucede es que después de anunciar que el agua "no es apta para consumo humano", los posteriores comunicados garantizando que lo contrario no tranquilizan mucho a los vecinos, sobre todo cuando, se queja una vecina, el agua del grifo sigue saliendo turbia.
En el último comunicado municipal, el regidor ha informado a los vecinos de que "ha sido levantado el incumplimiento por exceso de turbidez que presentaba el agua de la red de abastecimiento de este municipio, siendo ya apta para el consumo".
Se da la circunstancia de que el Ayuntamiento de Trabanca, con un presupuesto muy reducido y con apenas 200 vecinos empadronados, ha realizado importantes inversiones para mejorar la red como la infraestructura vinculada con el servicio, actuaciones que han dejado la renovación del depósito, pero también cambios de tuberías como la que están llevando a cabo en estos momentos.
El primer edil también ha explicado a los vecinos que los depósitos municipales están siendo llenados "con una cisterna diaria de agua, 28 metros cúbicos para todo el municipio, solicitada a la Diputación de Salamanca, hasta que la obra del nuevo sondeo se ejecute".
"Son los mismos problemas de siempre, no ha habido voluntad política de solucionarlo, pero sí en gastar muchísimo dinero en sondeos", se queja un vecino de Trabanca, que pone la pelota en el tejado de la Diputación de Salamanca, ya que considera que es la institución provincial la que debería poner el cascabel al gato, promoviendo la conexión del municipio a la red de Cabeza de Horno.




