La pasada semana saltaban todas las alarmas en Salamanca tras iniciarse un gran incendio en la provincia vecina de Cáceres, más en concreto en Pinofranqueado, donde avanzó rápidamente hasta introducirse en la provincia charra, movilizando todos los medios posibles de cara a detener las llamas.

El incendio forestal se iniciaba el pasado martes, 18 de agosto, entrando a Salamanca el miércoles, 19 de agosto, por las pedanías de Agallas. La Junta de Castilla y León declaraba rápidamente el IGR-1, participando más de una treintena de medios, entre ellos seis helicópteros con 7 cuadrillas ELIF, tres cuadrillas terrestres, seis autobombas y 4 buldócer, además de 3 técnicos y 12 agentes medioambientales.
Tras la valoración realizada por el equipo forestal de la JCYL, se ha concluido que el incendio ha quemado en Salamanca casi una hectárea, unas 0’9, según recogía en un comunicado Europa Press. Según los últimos datos compartidos por Extremadura, en Cáceres se habrían quemado un total de 3.700 hectáreas.
Cabe destacar que este no ha sido el único incendio de una provincia vecina que ha afectado a Salamanca, incluyendo los que se han producido en territorio salmantino, destacó también el fuego de Fermoselle, que durante unas horas estuvo en tierras charra y donde el viento logró que no entrase por la vertiente norte, afectando gravemente a Zamora.
El pasado fin de semana, una decena de incendios se activaron en la región a causa de las intensas tormentas, todos ellos localizados en Salamanca, Zamora, Ávila y León, produciéndose uno de gravedad IGR-1 en Guijuelo. Un fuego que preocupó durante unos instantes por su cercanía a las viviendas.
Menos de una hora después, se producía otro en La Hoya, próximo al pico El Cabezo, en el Espacio Natural de la Sierra de Candelario, una decena de medios trabajaron por aire y tierra para controlar la situación y evitar un auténtico desastre natural en uno de los parajes más frondosos de Salamanca. Muy cerquita de Salamanca, en San Bartolomé de Béjar, se producía otro incendio a tan solo 5 kilómetros de este.
Más tarde, Carrascalejo de Huebra sufría otro fuego provocado por las intensas lluvias, y otro más se declaraba en Tenebrón, quemando casi una hectárea de terreno en poco tiempo.
Cabe destacar que estos últimos incendios mencionados se produjeron un año después de la sucesión más grave de incendios en Salamanca, quemándose un total de 14.000 hectáreas entre Cipérez y El Payo.



