Los novillos de Valdeflores vuelven a obligar a los caballistas a realizar dos encierros con la manada partida debido a las complicaciones presentadas en el apartado dentro del prao del Rocoso de Aldeadávila de la Ribera.
Cumpliendo con el horario de la programación, los jinetes han entrado en el cercado sobre las ocho de la mañana para iniciar las faenas del campo correspondientes para apartar las cuatro reses de Valdeflores del resto de los animales que quedan por salir en los próximos días: reses de La Campana y Valrubio.
Dada la expectación que se produjo en el primer apartado de este martes, que se alargó dos horas debido a la peligrosidad que presentó frente a los caballos uno de los novillos, esta mañana el apartado ha contado con un numeroso público que ha querido acercarse para conocer de primera mano cómo se realizan estas tareas de campo, que para muchos espectadores son desconocidas.

A diferencia del novillo de Rollanejo que se arrancaba a los caballos, el problema que se ha presentado en el apartado de este miércoles es que uno de los cuatro astados que tenía que salir al encierro emprendía continuamente la huida porque estaba aquerenciado con el resto del grupo. Es por eso, por lo que se ha optado por conducir únicamente a dos animales a las nueve de la mañana hasta la plaza del pueblo. Después los jinetes han regresado para reconducir a los otros dos astados de Valdeflores, aunque en el segundo encierro solo han logrado sacar del prao a una de las reses, quedando otra con el resto del ganado. En ese segundo intento se ha producido un percance con uno de los caballos que se ha chocado contra un muro al escapar de un toro arrancado.
La labor realizada por los caballistas de TauroTormes ha sido esencial para evitar cualquier tipo de percance dadas las complicaciones que se fueron presenciando, pues a medida que corría el reloj, los dos animales de Valdeflores y alguno de Valrubio, comenzaron a dar la cara y a arrancarse también a los caballos, generando situaciones de gran peligro.

Intentar desagrupar cuatro astados de una manada formada por 16 reses bravas como fue el caso del martes o de 12 como ha sido el caso de hoy no es tarea fácil, pues los animales adquieren querencias y cada día que pasan juntos añaden más dificultades, además de que las propias reses establecen un lazo de unión que los hacen sentirse más fuertes como manada.
Los novillos de Valdeflores serán lidiados esta tarde por los alumnos de la Escuela Taurina de Salamanca, Diego Ortega e Íñigo Norte.
El tercer encierro que tendrá lugar este jueves será con astados de La Campana.



