Pedro Andrés, el novillero del País Vasco, ha sido el encargado de reiniciar los festejos en el segundo tramo de la Feria Virgen de la Vega 2026.
El novillero que estuvo afincado en Salamanca cuando era alumno de la Escuela Taurina y que se mantiene ligado a esta tierra por su apoderado, Jorge Manrique, ha regresado a sus inicios para reencontrarse con una afición salmantina, que se ha mostrado fría como el día durante gran parte de la tarde, y en la que el torero de Vitoria-Gasteiz se marchó sin orejas pero dos ovaciones en el esportón.
‘Carablanca’ fue el primero de los novillos de Adelaida Rodríguez en pisar la arena de La Glorieta. Fue devuelto a los corrales después de romperse el pitón al impactar contra el burladero al que fue llevado por un banderillero. La causa de la baja fue el caos que se produjo en el ruedo después de que el de Adelaida estuviera a punto de herir al novillero que se fue a porta gayola, siendo arrollado. No hubo orden en la lidia y como consecuencia, el primero de la tarde vio el pañuelo verde.
Pedro Andrés no tuvo buena suerte, sino todo lo contrario en el sorteo, en el que él mismo escogió por la mañana la bolita con los números 23 y 3. ‘Carablanca’ fue devuelto tras lesionarse en el ruedo y ‘Calapoco’ fue un animal más brusco y venido a menos.
Por ‘Carablanca’ salió ‘Cigarrero’, también del hierro de Adelaida, un toro sin transmisión, ni clase, desrazado, que lo que tuvo lo quiso de uno en uno, sin ligazón. Durante el transcurso, el torero vasco fue encunado por el animal, sin aparentes consecuencias. Con el capote volvió a irse a porta gayola, saliendo mejor avenido en esta ocasión. Se atascó con los aceros tras una faena que se deshinchó y donde la banda hizo voto de silencio: palmas y pitos para el sobrero.

Con ‘Calapoco’, el cuarto de la tarde, no mejoró el vasco su paso por el coso charro. Ejecutó una faena monótona que comenzó con un valor temerario agarrado a la barrera y que, en conjunto, dejó detalles sueltos precedidos por una disposición, eso sí, indiscutible ante uno de Adelaida más brusco. Brindó la obra a Herminio Jiménez Chana, uno de sus hombres de plata después del par más destacado por Eduardo Miguel Novillo. Mató bien pero no fue suficiente para alcanzar trofeo. Escuchó un aviso y saludó otra ovación.
El único salmantino de la terna, Diego Mateos, fue el primero y también el único en escuchar los “bien” más rotundos ante ‘Ladrón’, el novillo con más clase de Adelaida que estuvo, hasta que duró, por encima del novillero.
Se rajó en un tercio de banderillas, que fue largó y desastroso, donde la cuadrilla se recorrió todo el redondel hasta que pudieron clavar los palos reglamentarios. En el caballo dejó un puyazo medido Óscar Alba. Vio la primera oreja Mateos, que estuvo despegado y descolocado durante gran parte de la obra, ante un pronto, humillador y transmisor novillo de Adelaida. Mató de buena estocada y fue recompensando con el primer trofeo de la tarde, en el que también plasmó algún reconocido lance a la verónica que fue aplaudido.
En el "cierraplaza" dejó buena carta de presentación el charro con el percal, que ante un gesto de disposición se volvió a ir a porta gayola, plasmando la quinta de la tarde. Se gustó en el lance rey, la verónica, con la Juventud Taurina coreando los olés.

Estuvo más asentado Mateos en este novillo, en el que pidió a la banda que no tocara. Le faltó transmisión a ‘Comilón’, que, en cambio, tuvo nobleza y permitió estar delante y relajado a Diego, con lo importante que es eso en su situación (un novillero poco toreado en los siete meses que lleva con los del castoreño). Cumplió Mateos en La Glorieta en una obra que tuvo que ser de “uno en uno”. Vuelta al ruedo tras petición. Dejó buen par Raúl Montero antes del brindis de Mateos a su otro banderillero, Raúl Domínguez.
De la terna, Mario Vilau, el torero catalán, fue el que dejó mejor presentación, en conjunto, en La Glorieta. En su primer animal estuvo dispuesto y con la cabeza amueblada; se nota que es el mandón del escalafón novilleril.
Después de un farol de rodillas, bregó con este de Adelaida de nombre ‘Hila-mucho’ que tuvo buena condición. Fue un animal muy noble, de los que da confianza, y que permitió estar a gusto a Vilau; la pena fue que no hubo transmisión. Las primeras palmas más sonoras de la tarde llegaron tras el brindis a Antonio Barrera, cuando de rodillas se sacó al toro por la espalda en un ajustadísimo pase como lo más llamativo de una obra donde primó la cabeza. Ovación. (Dejó buen puyazo Antonio Galván ‘El Bala’).
Ante el quinto de la tarde, el único colorado del encierro estuvo con oficio el catalán, de nuevo asentado, el más torero de la tarde y el menos coreado por una afición que lo recibió fría, pero que, sin embargo, en mitad de la faena le hizo los coros a la banda al son del de “Santiago Martín El Viti”.
Ante él, un novillo más desclasado, que se quedaba muy corto por el izquierdo y que le tiró varios derrotes, pero con el que tuvo mucho mérito lo que hizo, siempre en torero desde la porta gayola. Ovación.

Hacia siete años que el ganadero Fernando García no lidiaba en su tierra y hoy regresó para romper la sintonía del encaste Domecq en La Glorieta.
La reaparición de Adelaida ha sido con un encierro noble y justo de fuerzas en líneas generales, con ‘Ladrón’, el animal de más clase de la tarde.
FICHA DEL FESTEJO
- Pedro Andrés: Palmas (pitos para el sobrero) y ovación (aviso).
- Mario Vilau: Ovación y ovación.
- Diego Mateos: Oreja y vuelta al ruedo.





