La plaza de toros de Salamanca se encuentra este martes a unas 1.000 entradas de colgar el ‘No hay Billetes’ para el cartel de Morante de la Puebla.

De las 10.500 entradas que se ponen a la venta en el coso charro, con una capacidad para 11 mil personas, según ha podido saber Salamanca24horas, quedan solo libres 1.000 asientos a cinco días de la celebración de la corrida, en la que junto a Morante harán el paseíllo los toreros salmantinos, Ismael Martín y Julio Norte.
En los tendidos 5, 8 y la meseta de toriles queda libre solo una entrada; tres en el tendido 2; y la sobrepuerta de presidencia y el tendido 7 tienen relativamente pocos asientos desocupados, según figura en la web de BMF Toros.
El cartel de este 20 de septiembre fue el que más interés desató entre los aficionados salmantinos desde que se hicieron públicas las combinaciones de la feria, también desde que se abrieron las taquillas de la plaza, tanto de forma ‘online’ como física.
Además, si se volviera a poner el ‘No hay billetes’ estaríamos ante un nuevo acontecimiento reseñable en la historia de La Glorieta, porque sería la primera vez, en más de 20 años, que se conseguiría el aforo completo durante dos días dentro de la misma feria.
Ya el pasado 13 de septiembre se vendieron todas las localidades en la tarde en la que torearon Alejandro Talavante, Andrés Roca Rey y Marco Pérez con los toros de Garcigrande.
De cara a este segundo tramo de la feria, hay dos carteles más: la novillada con reses de Adelaida Rodríguez y la corrida de rejones, donde un año más vuelven a estar acartelados máximas figuras del toreo a caballo.
Estará presente Diego Ventura, que en la actualidad lidera el escalafón de rejoneadores, así como Rui Fernandes y Guillermo Hermoso de Mendoza, que se encuentran entre los siete primeros jinetes que más están toreando esta temporada.
Diego Ventura vuelve además a La Glorieta por tercer año consecutivo, mientras Rui hace lo propio por segunda vez después de dos décadas de ausencia y tras el esfuerzo realizado hace un año, donde se jugó la vida con sus caballos para torear bajo el diluvio. Una circunstancia que, finalmente, obligó a suspender el festejo dada la imposibilidad de actuar en esas condiciones.



