“Nunca habíamos conocido un año tan complicado como este”. Así de tajante se ha manifestado el responsable de sector apícola de COAG Castilla y León, Francisco Javier Fernández, al analizar una campaña apícola que no ha dudado de calificar de “nefasta”, tras un año de calor atípico en el que la floración se ha adelantado “por lo que no hay suficiente néctar y polen para las abejas”. Por ello, la caída en la producción de polen es del 60 % y también se resiente la producción de miel de cosechas tempranas, “que suele representar hasta el 50 % de la miel total”.
La renovación de las colonias también se va a ver resentida este año, advierten. Esa situación “se está contrarrestando con mantenimiento extra de las colonias a base de alimentación lo que representa un coste añadido de alimentación y desplazamiento”. “Este año lo damos por perdido y salvar las colonias se antoja complicado pues con un verano tan seco como parece avecinarse, la campaña será dura”, añadió Fernández pintando un negro horizonte para el sector.
Ayudas
Para contrarrestar los problemas, desde COAG se pide que las instituciones valoren “esta situación excepcional y se abran líneas de ayuda a la apicultura como rama directamente afectada por la sequía”.
La organización agraria denuncia, además, que a los apicultores charros se les deben las ayudas agroambientales de 2016 “e incluso algunos no han recibido las de 2015”. De igual modo, se queja de que el Plan Nacional Apícola ya había abierto otros años a estas alturas el plazo para poder optar a las ayudas “y este año hasta hoy únicamente contamos con bases reguladoras”. “En un corto plazo tendremos problemas”, añadió Francisco Javier Fernández quien también reivindicó la subvención para el combustible que gastan los apicultores, una ventaja de la que sí gozan otros ganaderos.
Trashumancia
A los problemas de la sequía se suman otros que se arrastran desde hace varios años. Es el caso de las dificultades de la trashumancia. Castilla y León cuenta con 450.000 colmenas y 5.000 apicultores. Es la Comunidad más numerosa y en verano pueden llegar a concentrarse cerca de un millón de colmenas, un tercio de toda la producción nacional. Frente a eso, denuncia COAG, proliferan los municipios que emiten normativas que van contra la trashumancia. “Hay espacio, territorio y campo para todos pero hay que poner las medidas para que haya cohabitación entre todos”, señaló Fernández ante un año en el que se hace más necesario mover las colmenas “ya no por producir sino por subsistir a un año tan dramático como este 2017”. “Estas normativas son aberración tras aberración”, añadió lamentando que en una Comunicad con territorio inmenso “se estén poniendo trabas”.
Otros problemas
El avance del avispón asiático, que continúa colonizando Castilla y León hace que los apicultores salmantinos se resignen a convivir con un animal que no tiene problema para anidar en zona poblada y que en su periodo de crecimiento come fruta y mucha proteína, un menú que incluye a las abejas, “que al verse amenazadas paralizan la producción y no salen a termorregularse lo que propicia que se asfixien”.
Finalmente, COAG tampoco obvió el viejo problema del etiquetado transparente de la miel. La organización denuncia la falta de apoyo institucional “para poder llegar al consumidor con la certeza de que la miel es de aquí o de fuera”. “Es lo único que nos puede salvar de una guerra comercial bestial”, señalan.




