El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, avanzó hoy que los sistemas de autoconsumo, las comunidades y servicios energéticos serán la base del “complejo” programa que diseña la Comunidad para que en cinco años el 70 por ciento de los polígonos industriales de la Junta dispongan de suministro de energías renovables.
Suárez-Quiñones, avanzó que el Ejecutivo predicará con un ejemplo, ya que seleccionará un polígono para mostrar los beneficios de esta actuación.
Suárez-Quiñones aseguró que la “crisis climática y energética” supone un “reto”, pero también una “oportunidad” y abogó por que en esta ocasión Castilla y León no sea un territorio que produce energía, como sucedió en el pasado con el carbón de León y Palencia o la planta nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), pero que la exporta a otras zonas, sin que ello redunde en su desarrollo.
En ese sentido, el consejero de Medio Ambiente apuntó que Castilla León es una comunidad excedente en producción de energía renovable, ya que produce un 55 por ciento de más de lo que consume. Por ello, indicó que el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, anunció en el debate de política general de principios de mes el programa de suministro renovable a los polígonos.
Suárez-Quiñones destacó que de esta forma las empresas tendrán acceso a energía a unos precios asequibles, lo que a su juicio es un factor de competitividad empresarial, ya que remarcó que la energía puede llegar a ser un tercio del coste de un producto o servicio. Con ello, señaló se pretende que el suelo industrial de Castilla y León, que destacó tiene “calidad”, está “equipado” y “bien comunicado”, sea “atractivo” por disponer de energía renovable y descarbonizada.
“Creemos que eso va a ser una oportunidad de futuro muy importante”, dijo el consejero de Medio Ambiente quien señaló la importancia de que se facilite la “autonomía energética” de polígonos industriales, ya que señaló se trata de un marchamo verde que reclaman las empresas para asentarse en un territorio.
El director general de Infraestructuras y Sostenibilidad Ambiental, José Manuel Jiménez, aseguró que la sociedad está ante un “gran reto”, una “revolución” en materia energética, que exige adaptar las infraestructuras de distribución que recordó estaban pensadas para otro momento en el que la electricidad se producía en las centrales térmicas de carbón, que se asentaban cerca de las explotaciones mineras de provincias como León o de Burgos, por albergar la central nuclear de Santa María de Garoña.
Salvador Cruz, directivo de Solaria, abogó por aprovechar la energía fotovoltaica, ya que consideró que es un “recurso país”, como el petróleo para el Golfo Pérsico, pero indicó que Castilla y León ocupa la quinta posición entre las comunidades. De esta forma, demandó más inversiones en redes y una mejor planificación para acercar la generación a los consumidores, al tiempo que criticó las restricciones de precios del Gobierno a las marginales.
El secretario general de la Asociación de Promotores de Energía Eólica de Castilla y León (APECYL), Eugenio García Tejerina, aseguró que el consumo de energía eléctrica hasta 2050 se va a duplicar. Aunque el autoconsumeo aporta una parte, consideró que es necesario fomentar el desarrollo de las renovables porque indicó que la industria que se asienten en un territorio tienen que tener capacidad de suministro en su entorno.
Además, indicó que el desarrollo renovable conllevará otro industrial para un territorio como Castilla y León, que admitió ha sido dependiente como todo occidente de terceros países. “Nos va a colocar en una posición competitiva muy buena”. “Vamos a ser la Arabia del viento”, sentenció.
Finalmente, Javier Robador, gerente de la Asociación Castellano y Leonesa del Hidrógeno, aseguró que este producto no va a “suplantar” a nadie, porque consideró hay “hueco para todos”, debido a que en los próximos años aumentará la demanda. De esta forma, señaló que es necesario, por ejemplo, calentar hornos a 900 grados para fundir metales.




