Castilla y León se posicionó en 2023 como la segunda comunidad autónoma con menos denuncias de tráfico en relación a la extensión de su red de carreteras, según un estudio realizado por Automovilistas Europeos Asociados (AEA). Con una media de 15,6 multas por kilómetro, la región solo es superada por Aragón, que registró 14,5 denuncias por kilómetro.
En términos absolutos, Castilla y León contabilizó 523.837 multas a lo largo del año pasado. Sin embargo, al analizar las denuncias en función del parque de vehículos, la comunidad se sitúa en el segundo puesto con una media de 0,27 denuncias por vehículo, solo por detrás de Castilla-La Mancha, que lidera este ranking con 0,28 sanciones por vehículo.
A nivel nacional, Andalucía encabeza la lista de denuncias formuladas con un total de 1.402.101, seguida por la Comunidad de Madrid, que lidera el ranking en función de la extensión de su red de carreteras, con 187 denuncias por kilómetro. En contraste, Aragón es la comunidad con menos denuncias por kilómetro, con solo 14.
El estudio de AEA también revela que el radar ubicado en el kilómetro 194,2 de la A-1, en Burgos, fue el que más denuncias por exceso de velocidad tramitó en Castilla y León durante el 2023, con un total de 21.048. Además, otro radar situado en la provincia de León, en el kilómetro 347 de la A-6, también se encuentra entre los 50 radares más "multones" de España, con 12.211 multas.
En cuanto a la evolución de las denuncias, el informe de AEA señala que estas disminuyeron en casi todas las comunidades autónomas en comparación con 2022, a excepción de Castilla-La Mancha, Madrid, Navarra y Ceuta, donde se registraron aumentos. En Castilla y León, la caída fue del 10,19%, alcanzando un total de 583.287 denuncias.
Del total de multas en Castilla y León, más del 69% fueron por exceso de velocidad.
Los radares fijos tramitaron el 43,75% de las sanciones, mientras que los radares móviles impusieron el 25,29%.
Además de las multas por velocidad, se observó un aumento en otras infracciones como conducir bajo los efectos de las drogas, que se duplicaron, y las multas por saltarse semáforos en rojo, que casi se quintuplicaron. También se incrementaron las denuncias por uso del móvil al volante, conducción sin seguro, no usar el cinturón de seguridad y conducción negligente.




