Unionistas es colista por méritos propios. Un equipo plano, sin ritmo, sin mordiente y con una endeblez defensiva impropia en Primera RFEF. Eso se traduce en tres derrotas en tres partidos, la última por 3-1 ante el Real Avilés.
El once titular de Javi Medina estuvo formado por Daza bajo palos; Morer, Retu, Mikel Serrano y Mutilva en defensa; Marcelo, Álex Gil y Luis Alcalde en la medular; y con Álvaro Gómez, Hugo de Bustos y Pau Ferrer.
Nada más comenzar el choque, un pelotazo desde su propia área de Daza llegaba a Hugo de Bustos, que arrancó con velocidad y superó de vaselina a Álvaro Ratón para poner el 0-1 en el marcador. El salmantino fue el banquillo para levantar una camiseta de Dani González, lesionado de gravedad durante la semana.
Con 0-1, los charros tardaron en volver a tener el balón y sufrieron durante quince minutos el asedio del Real Avilés, con un remate de cabeza al palo de Santamaría. Tardó en soltarse la presión el equipo charro, que buscó el segundo con una buena acción de Álvaro Gómez, que culminó Pau Ferrer y despejó de puños Álvaro Ratón.
Pero, cuando más controlado parecía el partido, un error tremendo de la defensa charra abrió la puerta al empate local. Santamaría arranca desde la derecha, se va hacia dentro y encuentra el pase a Natalio, ante una desajustadísima defensa, para que este supera a placer a Daza en el mano a mano.
La segunda mitad fue todavía peor. Los locales fueron muy superiores y penalizaron la falta de contundencia y de concentración de la defensa charra. A los diez minutos de la reanudación, el Real Avilés saca un córner, encuentra la superioridad y Cris Montes fusila a Daza dentro del área.
No tardó mucho más en sentenciar el duelo el Avilés. Los de Yago Iglesias entendieron que Unionistas es un equipo sin alma e hicieron el tercero con un soberbio golazo de Natalio desde el círculo central. 3-1. Y los charros protestaban un bloqueo del árbitro a Luis Alcalde en la acción previa a que Natalio recogiese el balón y marcase uno de los tantos del año.
Con 3-1 no hubo partido. Sinceramente, porque Unionistas no está. No tiene nada de ritmo con el balón y mucho menos tiene colmillo. El rival solo tiene que esperar a que los charros se vayan difuminando en el campo para llevarse el partido. El pitido final deja una situación angustiosa: cero puntos y diez goles en contra en tres encuentros. Urgencia total en Unionistas.



