Pocas veces ha fallado el binomio Unionistas y afición. El Reina Sofía congregó a más de tres mil personas para ver la victoria de los blanquinegros por 1-0 ante el Pontevedra. Óscar Sanz, con su gol en el minuto posterior a la reanudación, fue el protagonista del partido.
El once de Unionistas tuvo muchas novedades. Muchísimas. Además de la ya consabida entrada de Alberto Sánchez como meta titular; Casañ apostó por David Vicente, Rojo, Leal y Ramiro en defensa; Óscar Sanz, Tropi, Borja Díaz, Chapela y Juampa en la medular; y De Miguel como ‘9’.
Se esperaba un arranque fuerte de los charros y así fue. A los tres minutos, De Miguel rompe en velocidad, Chapela la deja pasar y la pelota le llega a Juampa en situación inmejorable. El Reina Sofía cantaba gol pero el argentino lanzó directamente fuera.
Tras el arreón inicial, el choque se espesó. Los blanquinegros dejaban muchos espacios con Óscar Sanz y Tropi superados en la transición granate y Oier Calvillo encontraba una autopista ante la poca presencia de Rojo y Barros en el costado izquierdo.
Charles, con un remate cruzado, y un balón muerto dentro del área de Alberto llevaron la incertidumbre a la parroquia charra. Juampa se pudo desquitar a seis minutos para el descanso pero se resbaló en un tres contra dos y Unionistas perdió la oportunidad. Sin goles se llegó al descanso.
Pero solo pasaron un puñado de segundos en la reanudación para el 1-0. No es un tópico que la afición del Reina Sofía gana partidos; es una realidad. La grada empujando y Óscar Sanz empalando a la red el 1-0 para fundirse en un abrazo equipo y afición.
Con ventaja, Unionistas necesitaba pausa. Casañ también lo entendió y metió en el campo a Nespral y Beneit para ganar balón. Juampa había tenido minutos antes el segundo en sus botas pero la zaga visitante sacó la pelota sobre la línea.
En el tramo final, con la entrada de De la Nava y Blázquez, Unionistas pudo contragolpear. El ‘10’ generaba espacios y De Miguel los aprovechaba con sus apariciones. Pero el segundo gol no llegaba y el Pontevedra apretaba. Más con corazón que con ocasiones.
Pedraza entraba por De Miguel a cinco minutos para el final. Unionistas necesitaba defender su mínima ventaja. Y Pedraza estuvo fantástico en esos cinco minutos. Cabeceó todo. De la Nava, un maestro en el juego de espalda, durmió el choque hasta el pitido final. Victoria importantísima.




