“Del micro al macro”. O, para que lo entienda el gran público, de lo individual a lo colectivo. Así también trabaja Unionistas para pulir los detalles personales de cada jugador en el terreno de juego y hacer que de esa mejora se beneficie el resto del equipo. Dani Llácer, segundo entrenador del equipo blanquinegro, explica cómo es el trabajo individual para la mejora de sus futbolistas y cómo analiza a sus jugadores en los partidos y entrenamientos.
¿Cómo es el trabajo individualizado con los jugadores? “Nosotros, en pretemporada, hicimos una reunión individual con cada futbolista para ver su propio punto de vista. Como una especie de autoanálisis. Esa reunión nos sirve para tener conciencia de cómo se ven ellos y qué reforzar y optimizar en el día a día. Nosotros tenemos un control de cada jugador a nivel individual técnico-táctico. A partir de ahí, lo que hacemos es, en cada entreno y también en competición, ver en qué podemos potenciarle. A parte del análisis más macro o colectivo, hacemos algo individual desde lo cualitativo (el vídeo) a lo cuantitativo (el dato). Hacemos los cortes, nos apoyamos en vídeos de élite y luego ya decidimos qué tareas a hacer. Los miércoles trabajamos los recursos técnicos individuales entre diez y quince minutos. Es una evaluación continua”.
Se busca la mejora individual para aplicarla al colectivo. “Por ejemplo, vemos que un central puede mejorar en tipos de fijación: parado, en par, impar... y esto tiene que tener un impacto en nuestros comportamientos como equipo. Si yo quiero que mi eje quiera dominar todas las fijaciones, dentro de nuestra estructura, va a tener unas fijaciones diferentes si juega con tres o si juega con cuatro. Con los puntas vemos que liberamos fuera pero a la hora de cargar área nos cuesta. Vemos el porqué y lo trabajamos con ellos de forma individual. ¿Cómo se trabaja eso? Vemos los cortes de vídeo y nos reunimos con cada jugador más o menos una vez al mes. También es importante reforzar qué hace bien. El gol de Slavy coincide en ese trabajo sobre cómo cargar área”.
¿Cuántas horas de análisis hay en cada jugador? “No sabría decirte un número exacto. Te puedo decir que yo no veo mucho fútbol de élite porque no nos da pero intento ver siempre el Brighton porque piensas 24/7 en cómo mejorar al futbolista. Mi parcela, que es más individual, no paras. Luego hay que ser consciente de nuestro modelo de juego ni me puedo fijar en otro que sea la antítesis del nuestro. Trabajamos mucho por demarcación”.
Esto es algo habitual en los equipos de fútbol profesional. “Creo que vamos a eso, a la especialización. Al final, está todo tan igualado y es tal el nivel competitivo a nivel táctico, físico o de análisis, que tienes que ir al detalle. Es lo que van a marcar los partidos. Y más en un contexto como el nuestro, que tenemos que potenciar al jugador de una manera increíble para darle las herramientas y optimizarse”.
¿Cómo es el feedback los jugadores? “Hay que empatizar un poco con el jugador y su contexto. No es lo mismo apretar a jugadores que sean titulares a otros que a lo mejor están jugando menos. Y su personalidad. Por eso hay que enfocar la charla de manera individual. Pero el feedback siempre es muy bueno. Turi se encarga de los porteros. Pero Rubén Andrés y Antonio Paz han hecho un perfil de jugadores con tanta hambre, que todos tienen mucha predisposición”.
¿Algún jugador le ha pedido ‘clases particulares’? “Ellos mismos te lo piden muchas veces. Te dicen que cualquier cosa que veas, se lo comentes. Y eso, para mí, es una gozada porque disfruto y me hacen disfrutar. Ves que hay un impacto porque les enseñas por qué hacemos esto y cómo ayuda al equipo”.




