En un escenario de Primera, Unionistas dejó prácticamente sentenciada su permanencia. Los charros ganaron por 0-1 al Celta B en Balaídos con un gol de penalti de Chapela.
El once titular de Unionistas estuvo formado por Salva bajo palos; Fran, Rojo, Pedraza y Leal en la defensa; Óscar Sanz, Nespral, Chapela y Juampa en la medular; y De la Nava y Losada en ataque.
Los primeros minutos fueron muy intensos y con los dos equipos pisando área rival. Óscar Sanz probó fortuna desde fuera del área a los dos minutos y Losada, desde el centro del campo, buscó sorprender a Ruly.
Pero, tras el ímpetu inicial, el Celta B comenzó a tomar el mando. Lo había avisado Dani Ponz en la previa y el entrenador unionista dejó claro el peligro del juego interior de los locales tras su salida de tres de fondo. Óscar Sanz y Nespral saltaban sobre su paz pero Hugo Álvarez ganaba la espalda para pisar la frontal del equipo charro. Por suerte, el Celta B no estuvo fino en el último pase y tampoco creó mucho peligro a Salva de la Cruz. Tan solo un disparo de Miguel, que se marchó fuera, o un córner cerrado que despejó de puños el meta unionista.
Los de Ponz solo tomaban aire en el juego directo sobre De la Nava, que intentaba acumular efectivos en campo rival. Y, antes del descanso, Leal pidió penalti por un posible agarrón dentro del área. Pero el colegiado no entendió acción punible.
La segunda mitad comenzó con un Celta B con mayor profundidad y Raúl Blanco y Miguel Rodríguez probaron fortuna. Pero poco a poco, la tela de araña unionista fue dando su resultado. El filial celeste, más nervioso; Unionistas, esperando la ocasión que le hiciese ganar el encuentro.
Y llego pasado el cuarto de hora de la reanudación. Chapela se marcha de Hugo Álvarez dentro del área, nota el contacto y cae. El colegiado no duda y señala los once metros. Mucho menos dudó Chapela que, con sangre fría, batió a Ruly para hacer el 0-1.
El plan Ponz tomaba forma para su segunda parte. Borja entraba por De la Nava para frenar las acometidas locales en la salida de balón. Y el Celta B solo pudo caer en la tela de araña una y otro vez. Así hasta desesperarse.
La entrada de Unai Veiga y Ahn daba más aire a los salmantinos, que pudieron hacer el segundo en una gran acción de Beneit pero se encontró con el pie de Ruly. Nespral fue expulsado por una durísima patada por detrás que evitó el 1-1.
Y, en el último suspiro, el árbitro sacó fuera un pisotón de Veiga en la línea lateral del área sobre Hugo Álvarez. El pitido final enloqueció a Ponz. Y también a la afición. No es para menos: la permanencia ya está a solo un paso.




