Por fin llegó. Unionistas logró su primer triunfo liguero en la jornada seis. Los blanquinegros sufrieron ante el Rayo Majadahonda un partido que estaba solucionado al descanso. Al final, 2-1 y tres puntos para los charros.
El once inicial de Raúl Casañ fue el esperado: Salva en la portería; David Vicente, Rojo, Mario Gómez y Leal en la defensa; Tropi, Nespral, Beneit y Juampa en la medular; y De la Nava con Losada en punta.
Pocas opciones le dio Unionistas a su rival. Los blanquinegros salieron mandones, con tino y con la intención de sumar la primera victoria de la temporada. El Rayo Majadahonda, ni pudo ni supo y dio una sensación de equipo con muchas papeletas para el descenso.
Los primeros veinte minutos se movieron al sello de Beneit y Nespral. Los dos mandaban en campo contrario y acercaban a Unionistas al área rival. Por la derecha llegó la primera ocasión clara, con un disparo de David Vicente muy inocente que fue a las menos de Lucho García.
El gol era cuestión de tiempo. Y llegó a la media hora de partido. De la Nava abre a la izquierda, Juampa asiste a Rojo, que sortea a un rival y pone una pelota perfecta para que Beneit la mande a la red.
En otras ocasiones, las dos situaciones de peligro de David Rodríguez y Ofoli hubiesen significado un disgusto para Unionistas. Sin embargo, los charros se merecían una primera parte redonda y Losada mandó a la red un centro desde la banda derecha para poner el 2-0.
La segunda mitad fue una película de terror para Unionistas. Con final feliz, eso sí. Los blanquinegros apenas pisaron el campo rival y vivieron atrincherados. Le dieron alas al Rayo Majadahonda. Salva evitó dos goles en los dos primeros minutos tras la reanudación.
Casañ intentó cimentar el centro del campo con la entrada de Óscar Sanz por Losada pero el equipo siguió desdibujado con el 1-4-1-4-1. Los madrileños tuvieron un palo por medio de Ozkoidi.
El gol visitante era cuestión de tiempo. Llegó en otra falta lejana mal defendida y Casado golpeo con su pie izquierdo para poner el 2-1 a falta quince minutos.
Y llegaron los nervios. Cada vez más. Un remate cruzado de Konate casi acaba dentro. Casañ metió en el campo a De Miguel y Mubarak para buscar estirar el equipo, pero no tuvo resultado. El agobio final fue constante. Hasta el pitido final. Ahí llegó la liberación. Seis jornadas tardó, pero la primera victoria ya está en el casillero.




