Las obras realizadas con motivo de la elevación del puente de Saavedra y Fajardo continúan generando malestar entre los vecinos de la zona del Zurguén. En esta ocasión, la queja se centra en la solución adoptada para la instalación de unos guardarraíles que, según denuncian los residentes, dificultan el paso por una zona peatonal.
Los vecinos han trasladado su malestar a este diario por el resultado de los trabajos y señala que "no sé si estas obras son competencia de Adif o Fomento, el caso es la chapuza urbana que han dejado", en referencia a los elementos colocados tras la actuación.

Según explican, los guardarraíles instalados son "propios más de una carretera que de una vía urbana". Además, apuntan que "en el margen derecho dirección Béjar han puesto literalmente un guardarraíl en medio de la acera, partiendo la misma en dos".

Los vecinos para concluir inciden en que "me parecen una auténtica chapuza".
La distancia entre paradas, otra queja tras las obras
A esta situación suman otra reivindicación relacionada con el transporte público. Los vecinos lamentan que, tras la reapertura al tráfico de la avenida y la recuperación del recorrido habitual de las líneas 9 (Capuchinos-Zurguén) y 14 (Zurguén-Huerta Otea), no se haya habilitado una nueva parada de autobús en sentido sur.
En la actualidad, explican, únicamente existe una parada en la avenida de Saavedra y Fajardo. La siguiente ya se encuentra en el barrio de El Zurguén, por lo que consideran que ambas están excesivamente alejadas entre sí, especialmente al tratarse de una vía con una pronunciada pendiente. En cambio, destacan que en el recorrido de bajada, por la calle Camino Miranda, paralela a Saavedra y Fajardo, sí existen dos paradas.
Los residentes sostienen que, una vez concluidas las obras de reurbanización y ampliada la avenida a dos carriles, existía la oportunidad de crear una parada intermedia para las líneas 9 y 14 antes del nuevo viaducto, sin necesidad de modificar el recorrido de los autobuses. De hecho, aseguran que durante las obras se habilitó un espacio junto al puente que hacía pensar que iba a destinarse a este fin, aunque finalmente fue eliminado y sustituido por una zona verde cubierta con cantos blancos.

Asimismo, recuerdan la buena acogida que tuvo la parada provisional instalada al final de la calle Pico del Naranco durante las obras, una infraestructura que, afirman, demostró que no afectaba a los tiempos de recorrido de las líneas. Por ello, no entienden por qué no se ha mantenido una solución similar ahora que la avenida ha recuperado la normalidad.
Por último, los vecinos también reclaman la recuperación de la parada bajo demanda del servicio nocturno de la línea N-2 (Sur), situada anteriormente a la altura del número 58 de la avenida, e incluso plantean que pueda convertirse en una parada ordinaria para mejorar el servicio al barrio.




