El mundo de las apuestas ha ganado mucha notoriedad en las últimas décadas. No es para menos, cuando existe la posibilidad de jugarte el dinero en cualquier tipo de deporte y en cualquier tipo de situación. Como en todo, al igual que existe una pequeña probabilidad de llevarte un buen monto, es mucho mayor lo que se puede llegar a perder, lo que ha llegado a arruinar a todo tipo de persona, sea del estatus que sea.
La forma en la que han evolucionado las apuestas ha sido exponencial, pasando directamente de estar en espacios físicos a poder realizarlo a través de internet. Si a esto le sumamos el uso constante de pantallas y redes sociales, la facilidad de acceso y de tener una adicción crece considerablemente.
Desde el pasado jueves, 11 de junio, daba comienzo la Copa Mundial de la FIFA 2026, lo que hace que con grandes eventos y competiciones deportivas, la exposición al mundo de las apuestas sea mayor, algo que se suma si se tiene en cuenta la facilidad de adquirir cualquier tipo de consola, una criptomoneda o todo tipo de sistema de recompensas, perdiendo totalmente el control de nuestra economía.
Las apuestas deportivas como “fentanilo digital”
En este aspecto, Luis Ventola, psicóloga y directora técnica de la Asociación Salmantina de Jugadores de Azar Rehabilitados, ha explicado algunos de los puntos claves de cara a entender toda esta situación, ya sea por acontecimientos deportivos o por el mismo día a día.
Primeramente, se tiene que hablar sobre la facilidad de acceso a todo tipo de plataformas para jugar. Como explica la profesional, en la actualidad existe mayor acceso a las pantallas, uso constante de pantallas, disponibilidad de juego 24 horas y “una gran normalización sobre este asunto”. Con eventos como el Mundial 2026, este problema se intensifica, sobre todo en personas en las que el uso de las apuestas y del juego ya es problemático y haciendo que el asalto a la adicción se facilite.
Con esta facilidad de acceso, hace que la edad de inicio al juego también disminuya, siendo especialmente grave en jóvenes donde también pueden acceder a plataforma sin verificación oficial sobre cuántos años tienen. Como explica Luisa, en ellos, “la corteza prefrontal todavía no está completamente desarrollada, lo que hace que la toma de decisiones y la capacidad de poner límites no exista todavía”. Esta parte del cerebro es la que está relacionada con controlar todo tipo de impulsos, haciendo que en el caso de que la edad de comienzo sea menor, mayor es la probabilidad de volverse adictos siendo más vulnerables.
La psicóloga de ASALJAR, que únicamente trata desde la asociación a personas mayores de edad, también ha indicado que la evolución del juego de lo presencial a lo online aumenta la posibilidad de que cualquier persona sea adicta al juego: “Antes eran en máquinas tragaperras, bingos y salones de juegos, pero ahora podemos hacerlo desde el móvil, una tablet o el ordenador”, siendo la velocidad de juego mucho mayor sin tener que desplazarnos físicamente hasta los lugares de apuestas. Ante esto, expone que “podemos apostar a cualquier hora del día”.
El método en el que ha evolucionado la forma de apostar es importante, pero de igual modo lo es las posibilidades que nos dan. Ahora mismo, como bien explica Ventola, se puede llegar a jugar “sobre lo que ocurrirá dentro del partido, eventos concretos, acciones de jugadores o cualquier tipo de situación específica”. Con esto, hace que “el juego sea algo constante y muy difícil de abandonar”.
La estimulación que generan las apuestas, además de que sean de manera continua, crea la necesidad de seguir, haciendo que se entremezcla todo haciendo que se convierta en “el fentanilo digital”. Así pues, como explica la directora técnica, se busca mantener “a la persona enganchada mediante estímulos constantes”.
Videojuegos: la puerta de entrada al mundo de las apuestas
El inicio temprano en conductas adictivas hace que de cara al futuro se fomenten las apuestas una vez se cumpla la mayoría de edad. En el caso de los videojuegos, se generan los mismos estímulos que en las apuestas entre las que se encuentran luces, sonidos, movimiento, recompensas constantes y necesidad de continuar jugando.
En los jóvenes, crea otro problema igual de relevante, la incapacidad de poder aburrirse y utilizar cualquier tipo de consola para paliar estos efectos. De este modo, “se recurre rápidamente a las pantallas en la búsqueda de esa estimulación constante”. Así pues, las máquinas “terminan ocupando el espacio del descanso, la espera o la desconexión”.
Al igual que evolucionan los tiempos, con ello también lo hacen las formas que indican que se tiene un problema con el juego. Entre las conductas a tener en cuenta están que “empiezan las mentiras, se ocultan problemas, se abandonan responsabilidades y dejan de realizar actividades que antes disfrutaban”.
Del mismo modo, las relaciones sociales también son claves para saber si existe un problema o no, para ello, conviene estar atento al aislamiento del joven, así como cambios en las emociones con apariciones de ansiedad, cambios de humor, irritabilidad o incluso agresividad.
Por último, Luis Ventola ha hecho hincapié en otro de los aspectos claves que sirven para redondear el tema de las apuestas, donde el juego termina controlando a la persona: “Tú crees que controlas el juego, pero el juego te controla a ti”. Con todo esto, es importante recordar que en el caso de caer en este mundo, más tarde no se aprenderá solo a enfrentar al problema, sino a adquirir mecanismos para mantener el control en cualquier tipo de situación.




