La capital del Tormes está de celebración. Desde las 12:30 horas de este jueves, el salón de recepciones del Ayuntamiento de Salamanca ha celebrado un acto rebosante de emoción, sensibilidad y cercanía: la tradicional entrega de placas a las personas de la ciudad que este año han cumplido sus 100 años.
Un total de diez personas, acompañadas por sus familiares y seres queridos, han recibido por parte del alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, el reconocimiento de toda la ciudad por su “ejemplo de vida, dedicación y la huella que han dejado en la sociedad salmantina, y les ha hecho entrega de una placa conmemorativa”.
Durante la ceremonia, el regidor municipal ha destacado que este encuentro es uno de los momentos más emotivos del año: “Es una oportunidad para agradecer a estas personas su fortaleza, su entrega y los valores que han transmitido a lo largo de un siglo. Representan una generación que ha sabido afrontar grandes cambios con esfuerzo, serenidad y una enorme capacidad de superación, cualidades que siguen siendo un referente para todos”.
Los diez centenarios, siete mujeres y tres hombres, han construido en Salamanca un hogar donde han formado familias que hoy suman tres generaciones. Entre todos reúnen 30 hijos, 49 nietos y 29 bisnietos, una muestra del legado humano que dejan en la ciudad y del cariño que les rodea. Proceden de los municipios de Salamanca, Tamames, Alba de Yeltes, Molinillo, Carbajosa de la Sagrada, Villar de Peralonso, Santibáñez de la Sierra, Ponferrada (León), Madrid y Las Ventas con Peña Aguilera (Toledo).
La primera en recibir este reconocimiento ha sido Antonia Blanco, nacida en el municipio de Tamames. Tal y como ha apuntado Carbayo, es la segunda de cuatro hermanos e hija de un policía local de Salamanca. Residió en Ponferrada hasta que la jubilación llamó a sus puertas, momento en el que se convirtió en vecina del barrio del Oeste. Y es una vecina del rompe y rasga del barrio del oeste.
La siguiente en recibir su homenaje ha sido doña Catalina Martín Martín. Nacida en Alba de Yeltes, “Catalina es una mujer de bandera con una generosidad infinita”: “Ha dedicado una vida entera a cuidar de su familia, con especial atención a su marido que padeció una dura enfermedad. Es un ejemplo de fortaleza y lucha y está muy bien acompañada”, ha apuntado Carlos Carbayo, haciendo referencia a sus 10 hijos.
Dolores Arroyo Bernabé es la tercera centrar la atención de los presentes. Nacida en Las Ventas con Peña Aguilera, localidad de la provincia de Toledo, ha estado casada más de cinco décadas y tiene dos hijos médicos de profesión y una farmacéutica.
Después de entregar esta placa, el alcalde de Salamanca ha otorgado su reconocimiento al primer hombre del grupo, Alfonso Ruiz Delgado. Nacido en Madrid, llegó a la capital salmantina con tan solo diez años. Más tarde se formó como perito mercantil y como gestor administrativo, convirtiéndose así en uno de los fundadores de una de las gestorías más importantes de la capital del Tormes, de la que estuvo al frente hasta el año 2020. Ante esto, el alcalde no se ha quedado callado: “Nos sentimos muy orgullosos de que haya salmantinos ahí con ese carácter y con esa fuerza”.
Doña María Aparicio Sánchez ha sido la siguiente en recibir este caluroso homenaje. Nacida en Molinillo, “el pueblo más bonito de toda la Sierra de Francia”, ha dedicado toda su vida al cuidado de los suyos. María suma ya tres generaciones a sus espaldas con dos hijos, dos nietos y tres bisnietos en una trayectoria vital llena de afecto.
Salamanca ha abrazado también a doña Jacoba Sánchez Hernández. Nacida en la capital del Tormes y procedente de una familia numerosa, el regidor ha resaltado su capacidad para “afrontar con la cabeza erguida los sobresaltos de la vida”. Tal y como ha apuntado el regidor, siendo emprendedora, trabajadora y acogedora, Jacoba cuenta con dos hijas, un nieto y dos bisnietos que se han criado bajo su ejemplo de esfuerzo.
El reconocimiento ha continuado con doña Manuela del Pozo Santos, natural de Carbajosa de la Armuña. Tras recordar sus propios orígenes armuñeses, Carbayo ha destacado la labor de Manuela en las tareas del campo y el cuidado del ganado, aunque de lo que más orgullosa se siente es de su nutrida familia, compuesta por cuatro hijos, nueve nietos y seis bisnietos. “La vemos en plenísima forma”, ha asegurado el alcalde al entregarle su distintivo.
A continuación, ha sido el turno de doña Manuela Sánchez de la Casa, procedente de Santibáñez de la Sierra, localidad célebre por sus carnes donde conserva estrechos vínculos. Manuela se ha alzado como la homenajeada con mayor número de descendientes de cuarta generación, acumulando un total de ocho bisnietos que no han querido perderse el acto.
El homenaje se ha cerrado con la mención a don Ismael Prieto López, natural de Villar de Peralonso, quien no ha podido asistir al salón de recepciones, pero ha estado representado por su hija. Carbayo le ha dedicado unas emotivas palabras destacando su trayectoria como un trabajador “ejemplar, ágil y diligente”, muy querido por sus tres hijos, cuatro nietos y dos bisnietos.
Para finalizar esta emotiva ceremonia, Carlos García Carbayo ha dirigido unas palabras de gratitud a los homenajeados y sus familias: “Estamos muy orgullosos de la generación del 26. En nombre del Ayuntamiento reciban nuestra admiración y cariño. Qué bonito es poder llegar a esos años rodeados de los suyos y con tan buen aspecto”. El regidor ha concluido animando a “seguir haciendo ciudad entre todos, tengamos la edad que tengamos”, antes de dar paso a la tradicional foto de familia que ha inmortalizado el acto.



