El futuro del pipican situado junto al Centro de las Artes Escénicas y de la Música (CAEM), en el barrio salmantino de La Prosperidad, continúa en el aire. Aunque el pasado 27 de febrero de 2026 el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Salamanca ordenó el cierre de esta área de recreo canino por las molestias derivadas de los ladridos de los perros y el comportamiento de algunos usuarios, la ejecución de la medida permanece en suspenso mientras se tramita el recurso presentado por el Ayuntamiento.
Según la resolución judicial, el precinto de las instalaciones solo se llevará a cabo de forma cautelar si los demandantes depositan una fianza de 500 euros, condición fijada por el juzgado hasta que se resuelva el recurso interpuesto por el Consistorio.
El conflicto se remonta a 2023, cuando el Ayuntamiento habilitó este espacio para perros entre el paseo Padre Enrique Basabe y la calle La Milagrosa. Desde su puesta en funcionamiento, varios vecinos de las comunidades colindantes denunciaron las molestias ocasionadas por el ruido, una situación que finalmente derivó en el procedimiento judicial.
Tras conocerse la resolución, varios usuarios habituales del pipican han querido trasladar públicamente su malestar a través de una carta en la que defienden la continuidad de este espacio y explican las consecuencias que tendría su cierre para los propietarios de mascotas que hacen uso diario de las instalaciones. Además, pretenden dar a conocer su versión de los hechos y exponer algunas de las situaciones que, aseguran, se han producido durante el desarrollo de este conflicto vecinal.
Mientras tanto, el área canina permanecerá a la espera de la decisión definitiva sobre el recurso presentado por el Ayuntamiento y de que se cumplan, en su caso, las condiciones establecidas por el juzgado para ejecutar el cierre cautelar.




