La Junta de Castilla y León notifica que lleva dos campañas consecutivas sin detectar la presencia del mosquito tigre en la Comunidad.
El pasado año se analizaron 200 muestras de este mosquito cogido de las trampas en las que había caído, que se encuentran repartidas por las nueve provincias de la Comunidad. De esta forma, según los datos recogidos por la Agencia ICAL, Castilla y León sigue siendo una de las pocas comunidades españolas donde el mosquito tigre no ha llegado a establecerse.
Según el informe conocido por esta agencia, los puntos de muestreo fueron seleccionados en función del riesgo de introducción de la especie, distribuidas en 36 puntos de vigilancia de las nueve provincias.
Las trampas se instalaron en estaciones ferroviarias, áreas de servicio, hospitales, centros comerciales, plataformas logísticas y municipios donde anteriormente se habían recibido avisos ciudadanos a través de la aplicación Mosquito Alert.
La vigilancia fue especialmente intensa en Burgos, León, Palencia y Salamanca, provincias en las que se duplicó el número de trampas previstas inicialmente, aunque fue en Burgos desde donde se aportaron mayor número de muestras.
Todas las muestras obtenidas en el año 2024 Casavieja, Ávila, resultaron negativas y durante 2025 no se notificaron nuevas observaciones compatibles con Aedes albopictus a través de este sistema de ayuda ciudadana.
La Consejería de Sanidad y Bienestar Social mantiene este programa de vigilancia como sistema de detección precoz, ya que, pese a dos años sin presencia confirmada del mosquito tigre, el propio informe insiste en que la expansión de la especie por las comunidades vecinas y la evolución del clima obligan a no bajar la guardia.




