La distancia no evita la preocupación cuando el agua comienza a inundar las calles, las carreteras quedan cortadas y las noticias sobre el temporal aparecen. Lejos de Salamanca, dos mujeres originarias de la Sierra de Béjar han vivido los efectos de la DANA Adam desde sus lugares de residencia, Gandía e Ibiza, donde las intensas precipitaciones han dejado incidencias, daños materiales y situaciones muy diferentes según la zona.
Mientras Blanca Guijo ha pasado horas pendiente de sus amigos ante la posibilidad de una evacuación, Raquel ha vivido el temporal con más tranquilidad en su entorno, aunque consciente de que otras zonas de la isla han sufrido consecuencias importantes. Dos experiencias diferentes marcadas por la misma preocupación: que las personas cercanas estén a salvo.
Blanca Guijo, desde Gandía: “Pensar que podían tener que abandonar su casa fue muy angustioso”
Blanca Guijo, natural de la Sierra de Béjar y residente en Gandía, ha vivido los últimos días con especial preocupación por tener a personas cercanas en algunas de las zonas afectadas por las lluvias.
“Lo he vivido con mucha preocupación, sobre todo por tener a personas cercanas en algunas de las zonas afectadas”, explica. Aunque Oliva y sus alrededores se han llevado buena parte de las consecuencias del temporal, Gandía también ha registrado problemas, especialmente en la playa y en diferentes puntos del municipio.

La situación ha estado marcada por la incertidumbre, sobre todo durante las horas de mayor intensidad de las precipitaciones. Para Blanca, uno de los momentos más difíciles llegó la noche del domingo al lunes, cuando la Policía pasó por algunas zonas de Gandía próximas al barranco de Beniopa para advertir a los vecinos de que no salieran de casa y estuvieran atentos ante una posible evacuación.
Aunque Blanca no vive en esa zona, una amiga muy cercana sí reside junto al barranco. La posibilidad de que tuviera que abandonar su vivienda, sin saber cómo evolucionaría la situación, convirtió la noche en una espera angustiosa.
“Estuvieron toda la noche sin dormir”, recuerda sobre su amiga. A la preocupación se sumaron los cortes intermitentes de luz, que aumentaban la sensación de inseguridad mientras permanecían pendientes de las noticias. “Pensar que podían tener que abandonar su casa, sin saber cómo iba a evolucionar la situación, fue muy angustioso”, señala.

La inquietud también se extendió hasta Oliva, donde otros amigos de Blanca veían cómo las calles se convertían en auténticos ríos de agua. Saber que personas cercanas estaban viviendo una situación así, sin tener la certeza de cómo terminaría, ha sido una de las partes más complicadas de estos días.
“Es muy angustiante saber que personas a las que quieres están viviendo algo así y no saber cómo puede terminar”, explica. Aunque el peligro no se encuentre en la propia vivienda, la preocupación se traslada inevitablemente a quienes están al otro lado del teléfono.

Ahora, una vez que han pasado las lluvias más intensas, comienza otra etapa: la de limpiar, retirar el agua acumulada y reparar los desperfectos. La vuelta a la normalidad no es inmediata para quienes han sufrido las consecuencias del temporal, ya que recuperar las zonas afectadas requiere tiempo y esfuerzo.
El Ayuntamiento de Gandía ha anunciado que solicitará la declaración de zona gravemente afectada por una emergencia de Protección Civil, conocida habitualmente como zona catastrófica, tras los efectos de la DANA Adam durante los días 18 y 19 de octubre.
Raquel, desde Ibiza: “En nuestra zona ha llovido muchísimo”
A cientos de kilómetros de Gandía, Ibiza también ha sufrido los efectos de la DANA. Las lluvias han provocado inundaciones en viviendas y establecimientos, caída de árboles, obstáculos en la calzada y desprendimientos de elementos urbanos, además de diferentes incidencias en las carreteras.
En la isla reside Raquel, también natural de la Sierra de Béjar, que ha vivido el episodio de lluvias con tranquilidad en su entorno más cercano, aunque pendiente de lo sucedido en otras zonas.
“Afortunadamente, todo bien. En nuestra zona ha llovido mucho, hubo alerta roja ayer por la mañana, pero sin mucho desastre, aunque otras zonas sí”, explica.
Su testimonio pone de manifiesto que la intensidad de las precipitaciones no se ha traducido en las mismas consecuencias en todos los lugares. Mientras en su zona la situación no ha provocado grandes daños, otros puntos de Ibiza han sufrido inundaciones, árboles caídos y problemas de circulación.
El paso de la DANA Adam por Santa Eulària des Riu ha dejado viviendas inundadas, daños en diferentes puntos del municipio y el corte de cinco carreteras, especialmente en las zonas de es Figueral, es Canar y Cala Llenya. Según los datos registrados a las 12.00 horas del lunes, las precipitaciones alcanzaron los 77 litros por metro cuadrado en seis horas.
La isla ha acumulado 113 avisos relacionados con el temporal, aunque el balance facilitado por el servicio de emergencias 112 no concreta el número exacto de incidencias de cada tipo por municipio.
Raquel reconoce que, pese a que su entorno se encuentra bien, la situación ha sido complicada para otros residentes. Su experiencia refleja el contraste entre quienes han podido evitar las consecuencias más graves y quienes han tenido que afrontar inundaciones y daños materiales.
Lejos de la provincia de Salamanca, pero pendientes de lo que ocurre
Ambas comparten un mismo origen, la Sierra de Béjar, y ahora se encuentran lejos de Salamanca, en dos de los territorios afectados por el temporal. Sus experiencias reflejan cómo la preocupación puede vivirse de manera muy distinta según el lugar de residencia y la cercanía a las zonas más castigadas por las lluvias.



