Una problemática marcada por los prejuicios, la invisibilización y el desconocimiento de la sociedad. Con estas palabras define Manuel Muiños, fundador y presidente de Proyecto Hombre Salamanca, el mundo de las adicciones, un desafío “en el que cualquier persona puede verse envuelta, independientemente de su momento vital o nivel adquisitivo”: “El vacío existencial y asistencial puede aparecer en cualquier momento, provocando un camino lento que acaba incitando al consumo”.
Ante estas declaraciones y en el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, conmemorado este viernes 26 de junio, resulta esencial centrar la atención en aquellas entidades que trabajan para acompañar a los familiares y afectados en esta problemática dentro del territorio salmantino: “Intentamos proporcionar un marco de seguridad y libertad donde todas las personas que solicitan nuestra ayuda se sientan escuchadas, apoyadas y esperanzadas”, explican desde la Asociación Nueva Gente, una entidad que nació en Salamanca en 1987 como respuesta a la necesidad de apoyar a las personas afectadas por las drogodependencias y a sus familias.
Radiografía de la adicción en Salamanca
“Aunque Salamanca es una provincia más pequeña que otros territorios españoles, la adicción esta presente también entre sus habitantes”, explican desde Proyecto Hombre, que, tal y como apunta su última memoria publicada, atendieron en el pasado año 2024 a un total de 1.129 personas. Esto contrasta con su primer registro publicado, que asegura que en año 2017 fueron 160 pacientes los atendidos por los servicios de la entidad.
La atención en esta provincia, según explica el Observatorio de Proyecto Hombre de 2025 presentado este pasado jueves en la capital nacional, se ve condicionada por varias características: “La dispersión geográfica, el envejecimiento de la población y la existencia de numerosos municipios rurales dificultan el acceso a recursos especializados”, relata el documento, por lo que aseguran desde Proyecto Hombre Salamanca la importancia de intervención que combina prevención, atención terapéutica, apoyo a las familias e intervención específica para garantizar que la atención llegue a toda la provincia.
En relación con las personas que acceden al tratamiento, el Observatorio asegura que en Salamanca, la cocaína constituye el principal motivo de intervención, con un porcentaje del 40,3%. El alcohol, por su parte, presenta un 23,4%, seguida del consumo de cannabis, que presenta un 11,3%. En cambio, este documento asegura que las adicciones no siempre aparecen de manera aislada, sino que en muchos casos confluyen diferentes conductas adictivas junto a problemas de salud mental, dificultades familiares o situaciones de vulnerabilidad social, lo que hace necesario un abordaje integral.
Cambios en el panorama de la adicción: problemas de salud mental y pantallas
En base a estas cifras, se asegura que el perfil tanto del consumidor como del consumo ha cambiado con el paso de las décadas, volviéndose mucho más complejo. Tal y como informa la Asociación Nueva Gente, en casi cuatro décadas “se ha transitado de la epidemia" de la heroína al protagonismo actual del alcohol, el cannabis y los fármacos, acompañados del policonsumo y de las nuevas adicciones no sustanciales”.
En cuanto a estos cambios, el Observatorio de Proyecto Hombre Salamanca refleja los problemas de salud mental como una de las relaciones más cercanas con los casos de adicciones en la actualidad. En concreto, el 76,9 % de los usuarios atendidos en Salamanca sufre ansiedad severa, el 65,7 % padece depresión severa y el 46,6 % presenta ideación suicida. Asimismo, el informe advierte que la edad media del paciente ha ascendido a los 40,7 años y que se constata un incremento en la afluencia de mujeres en tratamiento, quienes presentan mayores tasas de vulnerabilidad social, familiar y emocional.
Otro de los giros de guion en cuanto al panorama de las adicciones se basa, según apuntan desde las entidades, en la irrupción de las nuevas tecnologías, que ha abierto las puertas a las adicciones sin sustancia o comportamentales, entre las que se encuentran las adicciones a las redes sociales, los videojuegos o las pantallas. Sobre este reto, Muiños incide en la necesidad de actuar con firmeza sobre los menores: “Hay que insistir en la prevención, trabajando también con los adultos para que aprendan a identificar un caso de este tipo”.
En este sentido, Manuel Muiños subraya la preocupante normalización social del problema, sobre todo en relación con esta última problemática: “Se han normalizado tanto las adicciones que se han invisibilizado, lo que ha llevado a un aumento de los prejuicios y el desconocimiento. Es necesario hacer ver que esta problemática es muy seria, muy grave, y está muy presente”.

Un camino basado en el tratamiento individualizado
A pesar de la gran variedad de adicciones y los cambios experimentados a lo largo de los años, tanto Manuel Muiño como los representantes de la Asociación Nueva Gente, coinciden en que el tratamiento de cada caso de adicción se basa principalmente en las circunstancias de cada paciente: “El tratamiento es individualizado con cada persona adicta o con cada familia que acude”, explican desde esta última entidad.
En relación con esta personalización de los tratamientos, la metodología de Proyecto Hombre Salamanca parte de una evaluación inicial, para después realizar un diagnóstico y derivar a uno de sus programas principales: el régimen ambulatorio o, por su parte, el régimen residencial. Según detalla Muiño, este primer proyecto está destinado a las personas que presentar una vida estructurada: “Este tipo de tratamiento se basa en terapias grupales e individuales realizadas en horario de tarde”, detalla.
En cambio, el programa residencial abarca mañana, tarde y noche hasta derivar al centro de reinserción. Durante todo este itinerario, áreas como el ocio, la vivienda, la familia y el empleo son cruciales para alcanzar el "alta terapéutica", sinónimo de éxito en Proyecto Hombre.
Desde la Asociación Nueva Gente, que actualmente se encuentra integrada en la red de Comunidades Generadora de Saberes, Participativa y Social (GPS) arrancada por la Red de Atención a las Adicciones (UNAD), aseguran que este proceso no está libre de obstáculos: “En muchos casos hay que trabajar la autoestima de la persona, puesto que el desgaste y sufrimiento acumulado, los predispone a no estar en las mejores situaciones para poder tener una determinación a dejar el consumo o la adicción de la que sean víctimas”, concluyen.




