Los trabajadores encargados de atender las llamadas de emergencia del 1-1-2 en Castilla y León anuncian que se pondrán en huelga indefinida.
Según las informaciones recogidas por la Agencia ICAL, los paros coincidirán el primer viernes de cada mes, dando comienzo este 6 de noviembre, aunque se respetarán los servicios mínimos que garanticen la atención a las emergencias.
Lo que pretenden con estas protestas es que la la empresa que gestiona los servicios de urgencia y emergencia (Ilunion Emergencias) cumpla con el acuerdo firmado en 2022, que entonces puso fin a los paros convocados aquel año.
La motivación de ponerse en huelga son las deficiencias que subrayan en el sistema de rotación antiestrés, pactado para facilitar los descansos en un trabajo de elevada tensión. Explican que el acuerdo al que llegarón con la empresa contemplaba 40 rondas para el personal gestor de llamadas y seis para supervisión, pero actualmente solo funcionan 25 de las 40 previstas, mientras que la sexta ronda de supervisión lleva más de dos años sin cubrirse.
A estos problemas se suman los incumplimientos en formación, acreditación de idiomas, la antigüedad en la contratación y la falta de personal.
Los trabajadores del 1-1-2 aseguran que "la Junta está pagando un servicio en unas condiciones que no se están dando". También exponen que "la Inspección de Trabajo constató retrasos en la publicación de los cuadrantes y que la autoridad laboral sancionó a la empresa por infracciones graves en materia de horarios" y que "un juzgado de Valladolid declaró nula la exclusión de una trabajadora del sistema de rotación y siguen pendientes varias denuncias ante la Inspección y una demanda por las rondas".



