nvestigadores de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), la Universidade de Vigo (UVigo) y la Misión Biológica de Galicia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han publicado un trabajo en la revista Climate Dynamics en el que lanzan una seria advertencia: las olas de calor serán considerablemente más intensas en la Península Ibérica y Baleares en el período comprendido entre 2050 y 2095.
Según las proyecciones climáticas realizadas por estos científicos, se prevé un cambio medio en la intensidad máxima de las olas de calor del 144% con respecto al intervalo de referencia (1971-2000). Además de volverse más intensas, la extensión espacial promedio de estas olas aumentará entre un 1% y un 2,7% por década, dependiendo de la concentración de gases de efecto invernadero. Los investigadores alertan de que este aumento amplificará "notablemente" el riesgo de incendios forestales, la demanda energética y la exposición de la población humana a temperaturas extremas.
En contraste, el estudio proyecta una disminución tanto en la intensidad como en la extensión espacial de las olas de frío. El cambio medio en la intensidad máxima de las olas de frío será de un -16%, y su extensión máxima disminuirá de forma más pronunciada que la extensión media, con descensos de entre -0,7% y -3,2% por década, lo que implicará una menor exposición general a episodios de frío extremo. No obstante, el estudio advierte que, bajo el escenario de mayor concentración de gases de efecto invernadero (RCP 8.5), se podría registrar una mayor intensidad máxima de las olas de frío en la Península Ibérica y Baleares.
Este trabajo, titulado 'Heat and cold wave intensity and spatial extent on the Iberian Peninsula: future climate projections (2050-2095)', es una continuación de análisis previos sobre la intensidad y extensión espacial de las olas de calor y frío para la primera mitad de siglo (2021-2050).
Los eventos de temperaturas extremas se caracterizan por cuatro dimensiones: frecuencia, duración, intensidad y extensión espacial. Las dos últimas, intensidad y extensión espacial, son las menos estudiadas y han sido analizadas en este trabajo mediante el uso de los índices biometeorológicos EHF (Excess Heat Factor) y ECF (Excess Cold Factor). Estos índices permiten evaluar los efectos de las olas de calor y frío en la salud a nivel de la población y, según el equipo investigador, su sensibilidad a las variaciones locales de temperatura posibilita detectar condiciones de ola con antelación, lo que los convierte en herramientas útiles para la toma de decisiones en ámbitos como la agricultura o la energía.
El estudio también ha revelado importantes contrastes regionales en las proyecciones. En el caso de las olas de calor, las mayores intensidades se registrarán en la parte occidental de la península y en las zonas montañosas, mientras que las intensidades más bajas se prevén en la mitad este. Además, tanto la mayor tendencia como los mayores cambios porcentuales en la intensidad máxima se darán en el este y nordeste peninsular, con incrementos de hasta el 300%.
Para las olas de frío, las mayores intensidades se esperan en el norte y nordeste y en las regiones montañosas, siendo menores en el oeste y suroeste, así como en las zonas costeras.




