La tasa de abandono educativo temprano en España ha alcanzado su nivel más bajo, situándose en el 13% en 2024, según datos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Este descenso de 0,7 puntos porcentuales respecto al año anterior representa una mejora significativa y un avance hacia la reducción de este problema persistente en el sistema educativo español.
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, celebró este hito en sus redes sociales: "Mínimo histórico del abandono educativo temprano: 13% en 2024. Desde 2018 hemos reducido esta tasa en 5 puntos y, lo que es más importante, hemos dado oportunidades de formación a los jóvenes de nuestro país para mejorar sus vidas y su futuro. ¡Seguimos!".
A pesar de este avance, España aún se encuentra por encima del promedio de la Unión Europea y lejos del objetivo establecido para 2030, que es reducir la tasa de abandono al 9%.
El abandono educativo temprano se define como el porcentaje de personas entre 18 y 24 años que no han completado la educación secundaria de segunda etapa (FP de Grado Medio, Básica o Bachillerato) y que no están participando en ningún tipo de formación durante las cuatro semanas previas a la encuesta.
En la última década, España ha logrado reducir significativamente esta tasa, pasando del 21,9% en 2014 al 13% actual, lo que representa una disminución del 40,7%. La brecha con la media europea también se ha reducido de 10,8 puntos hace diez años a 3,5 puntos en 2024.
En cuanto a los niveles educativos alcanzados, el 79,9% de la población entre 20 y 24 años ha completado al menos la educación secundaria de segunda etapa, lo que supone un aumento de 14,1 puntos desde 2014. Además, el 52,6% de las personas entre 25 y 34 años ha alcanzado estudios superiores, superando el objetivo del 45% fijado para 2030.
Por sexos, la reducción del abandono educativo temprano ha sido más notable entre las mujeres, con una disminución de 1,3 puntos porcentuales hasta el 10%, mientras que entre los hombres la reducción ha sido de 0,3 puntos, situándose en el 15,8%.
Si bien estos datos son alentadores, España aún enfrenta el desafío de seguir reduciendo el abandono educativo temprano para alcanzar los objetivos europeos y garantizar que todos los jóvenes tengan la oportunidad de completar su educación y desarrollar su potencial.




