Castilla y León mantiene activos los avisos por por riesgo meteorológico de incendios forestales en la comunidad a pesar del fin de las alertas amarillas por altas temperaturas, una medida llevada a cabo por la Junta de Castilla y León de cara a extremar las precauciones y evitar este tipo de incidentes como los ocurridos en Burgohondo o Fermoselle.

Todo esto a raíz de que las condiciones meteorológicas no son favorables de cara a prevenir incendios, con altas temperaturas, humedad relativa baja e índice de peligro de incendios en valores "muy altos" o "extremos".
La prohibición se mantiene activa desde las 12:00 horas del mediodía hasta las 20:00 horas de la tarde de este domingo, 2 de agosto, prohibiendo el uso de maquinaria autopropulsada agrícola y forestal en el monte y en los terrenos agrícolas situados a menos de 400 metros de masa forestal.
Del mismo modo, permanecen suspendidos los usos del fuego en el monte y en la franja de protección de 400 metros que lo rodea, además de no permitir encender hogueras o barbacoas en espacios abiertos, incluidas las habilitadas para ello, ni utilizar material pirotécnico o cualquier otro elemento que pueda originar un incendio.

La propia Consejería de Medio Ambiente, según recoge ICAL, ha justificado esta medida debido a que “el elevado estrés que acumula la vegetación tras las sucesivas olas de calor del verano, incrementa la disponibilidad del combustible vegetal para arder y favorece una rápida propagación del fuego en caso de producirse una ignición”.



