“Este año va a llover”, determina Miguel. Desde enero hasta que empiece la primavera, el 2027 será más húmedo de lo normal. “El aire se quedó del sur”, continua este vecino de Pedrosillo de los Aires que un año más ha cumplido con el rito que aprendió de su padre y este, a su vez, de su abuelo.
Tirar la tierra, así llaman en la comarca de Guijuelo a esta forma de predecir el tiempo del año siguiente. Un ritual que hay que hacer cada 10 de agosto, día de San Lorenzo. Ese día, al caer la tarde, justo en el momento en el que la luz se apaga, Miguel sube a un teso, ya que necesita una zona alta, coge un puñado de tierra y lo lanza al cielo. Dependiendo de dónde venga el aire se hace la previsión para la siguiente primavera.
Si el viento viene del sur, será lluviosa y húmeda. Si es del norte, seca y fría. Por el contrario, si el viento sopla del este o del oeste, será una primavera seca.
Un método por el que se guiaban los agricultores antaño, ya que les permitía prever cómo sería la cosecha y un ritual, que antes seguía muchísima gente del pueblo que lo acompañaba para ver de dónde venía el viento. Ahora el ritual es más solitario, sin embargo, Miguel asegura que muchos vecinos le han preguntado cómo ha quedado el aire este año.
“Es una tradición que se perderá seguramente”, lamenta ya que “los jóvenes no tienen mucho interés, aunque esperemos que cuando sean más mayores alguno quiera seguir haciéndolo”.
Un ritual similar a las témporas romanas solo que, en lugar de tres días, solo se hace uno.



