Desde criaturas de otros planetas hasta personajes del cine más espeluznante, como la icónica niña del Exorcista, el desfile ofreció un espectáculo digno de película. No faltaron tampoco los clásicos Sanfermines, perfectamente caracterizados, que pusieron el toque más festivo y tradicional a la noche.
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El verdadero protagonista fue, sin duda, el talento local: maquillajes impresionantes, elaborados hasta el último detalle, y disfraces pensados con mimo y humor.




