La Policía Nacional de Castilla y León alerta a la población sobre las diversas modalidades de hurtos que se están efectuando sobre personas mayores de toda la Comunidad.
Los autores son delincuentes itinerantes de origen internacional, que se desplazan cientos de kilómetros para seleccionar a víctimas vulnerables que puedan aportar pocos datos a la investigación policial.
Los agentes aseguran que los hurtos tienen algo en común: el engaño, la distracción y el aprovechamiento de la vulnerabilidad de las víctimas que suelen estar comprendidas entre los 70 y los 80 años, que se encuentran solas por la vía y en que en algunos casos presentan limitaciones de movilidad.
En Castilla y León se han detenido a más de 100 personas como presuntos autores de hurtos en cualquiera de sus modalidades y se han identificado a mas de 1.000 personas en los últimos tres meses.
En la provincia de Salamanca hay interpuestas varias denuncias por robos o intentos de robos de joyas, donde las víctimas son personas mayores de 70 años, que denuncian haber sido sorprendidos por una mujer que decía ser conocida de la familia. La estafadora aprovechaba la cercanía para robar las joyas, principalmente de oro. Siempre la estaba esperando un vehículo para emprender la fuga.
La Guardia Civil de Salamanca tiene constancia de denuncias al menos en municipios como Sancti-Spíritus, Vitigudino y la zona de Peñaranda de Bracamonte.
Las tipologías de hurto empleadas son:
- Hurto amoroso: como el “abrazo cariñoso”, consiste en un acercamiento afectuoso y sorpresivo por parte de mujeres de nacionalidad de países del este, que simulan conocer a la víctima o pedir ayuda. Durante el contacto físico sustraen joyas, relojes o carteras sin violencia.
- Hurto de la siembra: simulan que la víctima ha perdido llaves o monedas junto al vehículo, aprovechando su distracción para robar en el interior. Desde un coche, reclaman atención fingiendo una avería o solicitando una dirección, mientras un cómplice sustrae objetos del vehículo.
- Hurto de la mancha: los delincuentes arrojan una sustancia sobre la ropa de la víctima y, mientras uno finge ayudar a limpiarla, otro sustrae carteras, móviles o bolsos.
- Hurto del falso asistente social: autores —principalmente mujeres— se hacen pasar por personal de servicios sociales, incluso llamando previamente por teléfono. Mientras uno entretiene a la víctima, otro accede a la vivienda para robar dinero y joyas.
- Hurto mágico: los autores pagan en un comercio un producto barato con un billete grande y, mediante confusión, logran que el dependiente les devuelva más dinero del entregado.
- Hurto o cambio de joyas: en tiendas, los autores distraen al dependiente para sustituir o sustraer piezas valiosas. En la calle, desde un vehículo, convencen a la víctima para mostrar sus joyas y realizan un cambio fraudulento entregando bisutería en lugar de las piezas reales.
- Hurto/estafa en cajero: mediante engaños y distracciones, los autores sustituyen la tarjeta bancaria de la víctima o teclean cantidades elevadas mientras tapan el teclado. Posteriormente retiran dinero en cajeros cercanos.
- Tocomocho: los delincuentes generan falsas expectativas de beneficio económico, logrando que la víctima entregue grandes cantidades de dinero, incluso retiradas del banco.



