Primeros días del mes de septiembre en Salamanca, aprieta el calor como en pleno mes de julio. La Glorieta se está poniendo coqueta para volver a abrir las puertas de su templo al arte del toreo y también a la afición que recorre cientos e incluso miles de kilómetros para ver a sus ídolos.
Los niños y los adolescentes vuelven a mirar con respeto y con admiración a los toreros como sucedía en la época de Juan Belmonte o Joselito ‘El Gallo’. Morante de la Puebla en la actualidad está siendo clave.
Era el 3 de septiembre y estábamos sentados frente a la plaza de toros. Varios aficionados se acercan a pedir autógrafos y fotos a Ismael Martín que se confiesa, en su entrevista más personal, ante La Glorieta. La mira y dice: “Me da felicidad”.
El torero de Zúrich es el único matador banderillero de Salamanca, que aprendió de forma autodidacta. La afición charra fue la primera en ver sus pasos cuando tenía solo 11 años y fue motivado por sus profesores de la Escuela a poner un par con dos estaquilladores. Desde entonces no ha parado de poner en práctica esta suerte que ya lo identifica en los carteles y que lo pronostica como el próximo banderillero de "oro".
Ismael Martín es un joven de 23 años, aficionado a caminar y a jugar golf, en su tiempo libre. Le gusta estar delante de la cara del toro, su sitio de confort, donde se siente pleno y sale su verdadera personalidad.
Como profesional es muy crítico y no le gusta que le “bailen el agua”.
Por sus paisanos, que lo llevan arropando desde sus inicios, da siempre el 200 por 100. Por eso, si todo sale según lo previsto, este 20 de septiembre de 2026 sorprenderá con suertes del toreo antiguo, que hasta ahora no ha puesto en práctica en ninguna otra plaza. Todo, en señal de agradecimiento al cariño de una afición que, para él, se lo merece todo.














