Desde las 12:00 horas de este martes 22 de septiembre, el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca ha acogido un importante evento: la entrega de la Medalla de Oro a María San Gil Noain, antigua alumna de la Facultad de Filología Bíblica Trilingüe y una figura política clave en la lucha contra el terrorismo de ETA.
En concreto, San Gil fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián y diputada en el Parlamento Vasco entre los años 1999 y 2002; mientras que entre los años 2004 y 2008 desempeñó la presidencia del Partido Popular del País Vasco entre 2004 y 2008.
De esta manera, tras estudiar en Salamanca Filología Bíblica Trilingüe, un grado que ahonda en los idiomas latín, griego y hebreo, San Gil se convirtió en una figura de relevancia pública por su defensa de la libertad y de las víctimas del terrorismo. Su importancia llegó a raíz del asesinato por ETA de Gregorio Ordóñez, compañero de corporación municipal, atentado que presenció en 1995 y que marcó profundamente su trayectoria pública y personal.
Previo al acto de homenaje, el rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, Santiago García-Jalón de la Lama, junto con María San Gil Noain, ha hecho hincapié en el motivo que se esconde tras la decisión de esta entrega: “Este es un día especial para la Universidad, porque homenajea a una antigua estudiante, María San Gil, reconociendo así su permanente difusión de su humanismo cristiano, su actividad profesional y su manera permanente de presumir el hecho de que haya sido estudiante de la Universidad Pontificia de Salamanca”.
Por su parte, María San Gil ha manifestado su profundo agradecimiento por recibir este reconocimiento: “Es una distinción en la que nunca hubiera pensado, cuando me informaron de ella me quedé absolutamente estupefacta”. En relación a sus estudios en la Universidad Pontificia de Salamanca, ha querido hacer hincapié en la importancia de los estudios clásicos: “Conocer el latín y el griego nos forja como personas y nos ayuda a enfrentarnos a las circunstancias que después cada uno tiene que afrontar”.
“Quizá el haber estado aquellos cinco años en Salamanca me sirvió para la posterior defensa de la democracia, la defensa de la libertad y para dar voz a las víctimas del terrorismo, el sobrellevar circunstancias peculiares en la vida”, apunta. “Estoy segura de que el haber estado esos cinco años rodeada de compañeros, de profesores, de amigos y en estos claustros me ayudó muchísimo”.
“Hoy en día las víctimas del terrorismo se sienten abandonadas”
En relación al gran logro conseguido en relación a la lucha contra el terrorismo de ETA, María San Gil lo tiene claro: “Uno de los méritos inmensos que se produjeron a raíz del atentado Miguel Ángel Blanco es el ver cómo toda una sociedad se volcaba en defensa de la vida, en defensa de la libertad y en contra del terrorismo. Allí no había siglas políticas”.
Las víctimas del terrorismo, en cambio, según apunta San Gil, no reciben este mismo apoyo: “Las víctimas del terrorismo son nuestros héroes de la democracia, porque les debemos memoria, verdad, dignidad y justicia. Sin embargo, en muchas ocasiones se sienten abandonados y olvidados”.




