Según explican desde la USAL, este nuevo ranking refleja un análisis basado en seis indicadores. El primero de ellos analiza el impacto digital, que mide el nivel de visibilidad, presencia, autoridad y reputación de una entidad en el entorno tecnológico, considerando su posicionamiento y alcance en internet y medios digitales.
El indicador de la repercusión social, por su parte, evalúa la capacidad de generar interacción, influencia y crecimiento de comunidad en las redes sociales, a través del compromiso y la calidad de la audiencia; mientras que la producción y productividad mide el volumen, la frecuencia y la consistencia de la producción de contenido, productos, servicios o actividades relevantes, así como su nivel de eficiencia.
Otra de las características medidas es el impacto social, que analiza la repercusión positiva que generan las acciones de una entidad en la sociedad, considerando su capacidad de innovación, transferencia de conocimiento y generación de valor. La valoración ciudadana, por su parte, es la percepción, satisfacción y nivel de confianza que tienen los ciudadanos, usuarios o clientes respecto a una organización, institución o marca.
Por último, el jurado de expertos pone el broche final a los indicadores, correspondiendo con una valoración cualitativa realizada por un comité de expertos independientes, basada en criterios técnicos sobre la calidad, innovación, trayectoria y proyección de la entidad evaluada.




