Un equipo internacional de científicos, integrado por investigadores del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC, Universidad de Salamanca, FICUS) y del IBSAL, ha descubierto que un medicamento utilizado para suprimir la lactancia durante el posparto podría reducir el riesgo de cáncer de mama.
Este medicamento, llamado cabergolina, suprime la producción de leche y se receta tras una pérdida gestacional o cuando no es posible amamantar. En cambio, aunque la cabergolina no está aprobada para prevenir el cáncer de mama, el estudio, publicado en la revista Cancer Discovery, ha analizado historiales médicos de España y Noruega.
Este test, que incluye a más de 150.000 mujeres con información registrada sobre el uso de cabergolina, mostró una asociación: las mujeres que tomaron cabergolina para suprimir la producción de leche tras el parto tenían aproximadamente un 70 % menos riesgo de desarrollar cáncer de mama en los años siguientes en comparación con aquellas que no recibieron el medicamento.

Así, este hallazgo coincidió con lo que los investigadores observaron en ratones. Según explican desde la USAL, los investigadores probaron una dosis única de cabergolina al terminar la lactancia en ratones portadores de mutaciones en los genes BRCA1 y TP53, asociadas a formas agresivas de cáncer de mama. Así, el porcentaje de ratones que desarrollaron cáncer de mama se redujo aproximadamente a la mitad.
“El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres jóvenes y la mayoría de estos casos se producen en los años posteriores al embarazo. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres con alto riesgo de padecer cáncer de mama”, afirma el codirector del estudio, Christopher Maxwell. "Nuestros hallazgos sugieren que podría existir la posibilidad de reducir ese riesgo ayudando a la mama a completar un proceso natural que tiene lugar tras el cese de la lactancia”.



