La falta de efectivos en la Guardia Civil vuelve a situarse en el centro del debate sobre las condiciones laborales de los agentes y la seguridad en los acuartelamientos. JUCIL ha denunciado que la escasez de personal en distintas unidades del cuerpo está obligando a que un solo agente asuma varias funciones de manera simultánea, una situación que, según advierte la asociación, puede comprometer tanto la atención al ciudadano como la seguridad de las instalaciones.
La organización señala que los guardias civiles destinados al servicio de puertas deben encargarse del control de accesos, la vigilancia de cámaras, la atención telefónica y presencial, la recogida de denuncias e incluso la custodia de detenidos cuando estos permanecen en los calabozos.
La asociación sostiene que la acumulación de tareas dificulta mantener la atención necesaria en todos los servicios, especialmente cuando coinciden varias incidencias. Por ello, reclama que se revisen las cargas de trabajo y se adopten medidas para evitar que un único efectivo tenga que atender funciones que requieren vigilancia continua.
JUCIL reclama cubrir las vacantes y revisar las cargas de trabajo
Entre las medidas planteadas por la organización figuran la cobertura de los puestos vacantes, el refuerzo de los turnos con un solo agente y la elaboración de protocolos que impidan asignar simultáneamente funciones incompatibles.
JUCIL también solicita una revisión de los riesgos laborales y psicosociales asociados al trabajo en solitario, así como la implantación de apoyos para atender denuncias, llamadas e incidencias urgentes.
Según la asociación, el déficit de personal alcanza aproximadamente los 17.000 efectivos en el conjunto de España. Esta cifra corresponde a la estimación difundida por la propia organización y requiere contrastarse con datos oficiales de plantilla.



