Un equipo de investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) ha identificado varias cepas de bacterias capaces de combatir las principales enfermedades fúngicas del champiñón común, un avance que podría convertirse en la primera alternativa biológica eficaz ante la falta de fungicidas específicos para este cultivo.
La investigación, publicada en la revista científica Applied Microbiology and Biotechnology, demuestra que tres cepas de la bacteria Bacillus velezensis previenen las enfermedades sin dañar al propio champiñón, lo que las convierte en una prometedora solución sostenible para los productores.
El trabajo, liderado por Jaime Carrasco, científico titular del IRNASA-CSIC, comenzó hace casi una década durante su etapa como investigador en la Universidad de Oxford. Allí logró aislar cerca de 200 cepas bacterianas, de las que tres destacaron por su elevada actividad antifúngica.
El hallazgo cobra especial importancia porque los cultivadores de champiñón no disponen actualmente de fungicidas específicos y los tratamientos tradicionales han perdido eficacia debido a la resistencia de los patógenos. España es, además, el tercer mayor productor de champiñón de Europa, con una producción anual de 146.731 toneladas.
Los investigadores descubrieron que estas bacterias producen de forma natural fengicinas, compuestos con actividad antifúngica que frenan el desarrollo de los hongos patógenos sin alterar el equilibrio de microorganismos del cultivo.
La investigación dio lugar al registro de una patente en 2021 y sirvió de base para el proyecto europeo BIOSCHAMP, financiado por el programa Horizonte 2020 y desarrollado junto a doce socios de seis países europeos.
Aunque ya existe un producto piloto comercial, los científicos consideran necesario mejorar su estabilidad antes de su llegada al mercado. En el futuro, esta tecnología podría utilizarse también para proteger otros cultivos hortícolas afectados por enfermedades de origen fúngico.




