Una explotación ganadera de Rágama es el primer foco activo de la enfermedad de Newcastle notificado por la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria (RASVE).
Una infección altamente contagiosa, que es causada por un virus y que puede afectar a todas las aves, sin embargo, muy raramente ha afectado al ser humano.
No obstante, supone uno de los principales problemas sanitarios del sector avícola, puesto que tiene una rápida propagación y un alto índice de mortalidad, por lo que supone un importante impacto económico a las explotaciones afectadas.
Se trata de una enfermedad que, al encontrarse endémica en aves silvestres de forma natural, puede afectar a las aves domésticas en cualquier lugar del mundo, siendo las gallinas, los pollos, pavos, palomas y otras aves de corral las especies más vulnerables.
Tal y como detalla el Ministerio de Agricultura, la forma habitual de presentación es una infección respiratoria, pudiendo observarse también depresión, manifestaciones nerviosas o diarrea.
¿Supone un riesgo para las personas?
En condiciones normales, y con los casos que se han dado hasta la fecha, la respuesta es clara: no.
Esta enfermedad no se considera una zoonosis de importancia para la salud pública. Los casos en seres humanos son muy poco frecuentas y suelen afectar a personas que tienen un contacto estrecho con aves infectadas. Suelen ser trabajadores de producciones avícolas, personal de laboratorio o veterinarios.
No obstante, la infección en seres humanos se manifiesta con síntomas leves, tales como conjuntivitis o irritación ocular y, raramente, como una especie gripe corta.
¿Es seguro consumir huevos o pollo?
La detección de un brote en una explotación no supone ningún riesgo para los consumidores, puesto que las aves de esta no entran en la cadena alimentaria.
Las autoridades sacrifican a los animales afectados y establecen medidas muy restrictivas y de control, antes de que puedan comercializarse.
No obstante, también es importante destacar, que el virus no se transmite a través del consumo de carne de ave o huevos que estén correctamente manipulados, conservados y cocinados.




