Representantes de Slow Food España y de Slow Wine estuvieron hoy visitando las bodegas y viñedos de la Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) Sierra de Salamanca.
Slow Food se fundó en 1989 para contrarrestar la cómida rápida y el estilo de vida ajetreado e impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales.
Con más de 100.000 miembros en todo el mundo, fomenta una nueva lógica de producción alimentaria, desarrolla programas de educación alimentaria y actúa a
favor de la biodiversidad.
Slow Wine es un movimiento asociado a Slow Food que pretende potenciar los vinos elaborados con variedades autóctonas procedentes de zonas vitícolas
especiales cómo la DOP Sierra de Salamanca.
El grupo de visitantes estuvo compuesto por Jorge Hernández, presidente de Slow Food España, Justo Casado de la bodega Nido del Cuco, Ismael Gozalo de
Ossian y Alma García de Bodega Durius.
La ruta se inició en Villanueva del Conde en Viñas del Cámbrico, una de las bodegas de la Denominación, en la que su enólogo, Alberto Martín, les guió por
los viñedos y les mostró las variedades con las que elaboran sus vinos: Rufete, Tempranillo y Garnacha. También pudieron visitar la bodega y catar los cuatro
vinos de la bodega.
La comida tuvo lugar en el Restaurante Mirasierra, en Villanueva del Conde, donde degustaron un menú compuesto por platos típicos de la gastronomía serrana acompañados por vinos de la D.O.P. Sierra de Salamanca: rosados de Bodegas Valdeáguila y la Cooperativa San Esteban y el vino tinto La Zorra de Vinos La Zorra.
Por la tarde el grupo se desplazó a Santibáñez de la Sierra donde José Carlos Martín, elaborador de Bodegas y Viñedos Rochal les mostró sus instalaciones y
presentó sus vinos.
Al final de la visita los participantes destacaron la tipicidad de los vinos, así como su elegancia y frescura. Comentaron la importancia de potenciar la Rufete,
Asociación de Viticultores y Elaboradores de Vino de la Sierra de Salamanca variedad autóctona de la Sierra y conservar los bancales que conforman el paisaje
serrano.



