Los últimos meses del pasado año y lo que llevamos de 2023 se han convertido en tiempos difíciles para los ganaderos y agricultores de Salamanca. En el caso de la ganadería, la incertidumbre azota y se acelera a la vez que las enfermedades víricas y/o infecto-contagiosas que se apoderan de los animales, haciendo temblar a los ganaderos, a su trabajo y a su economía.
Como si de un acoso y derribo se tratara, la tuberculosis, la lengua azul y ahora la viruela acorralan a las reses en todo el ámbito nacional. En 2022 y en 2023 la viruela ovina ha vuelto a aparecer en España tras haber quedado en el olvido, después de que no se hubiera vuelto a detectar ningún caso desde su desaparición en territorio español en el año 1968.
En la actualidad, los focos de viruela ovina y caprina detectados en España, según la información actualizada de la situación epidemiológica a fecha de 30 de marzo de 2023 por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se registran en Castilla-La Macha que por ahora es la Comunidad más afectada: “En España ha aparecido en Granada y en Almería en explotaciones muy concretas, y a los pocos días a consecuencia de algún movimiento apareció en un gran cebadero o un centro de concentración de algún tratante en Cuenca. También en Ciudad Real, por lo que Castilla-La Mancha es la más afectada hasta la fecha”, revela Jaime García, jefe de producción y sanidad animal en la provincia de Salamanca con quien se ha puesto en contacto este medio para abordar con mayor profundidad en la agresividad de esta enfermedad, así como en su detección, a qué animales afecta o cuáles son las consecuencias para el ganadero.
Además, cabe destacar que el último foco ha aparecido esta semana, en concreto el pasado 28 de marzo en Ciudad Real, en el municipio de Alcázar de San Juan, en una explotación de ganado ovino de leche con un censo de 1.410 animales. Aunque la provincia de Salamanca todavía no registra ningún caso positivo de viruela ovina, Jaime García llama a la prudencia y recomienda “no bajar la guardia”, insistiendo en que “el riesgo siempre existe”. Por ello advierte de que “hay que tener muy controlados los movimientos, además de vigilar al ganado”.
¿Qué es la viruela ovina y a qué animales afecta?
Según dicta el Ministerio de Agricultura, la viruela ovina y caprina es “una enfermedad infecto-contagiosa producida por un virus ADN”, produciendo “un cuadro clínico en ganado ovino y caprino caracterizado por la aparición de fiebre, nódulos y pápulas generalizadas, raramente vesículas, lesiones internas particularmente en pulmones y finalmente, la muerte”.
Además, tal y como indica el jefe de producción y sanidad animal salmantino, el nombre de viruela “es bastante ilustrativo porque a la hora de focalizar las lesiones o los síntomas es como una manifestación de viruela, por eso se llama viruela ovina”. Explicando que “el agente causal es un virus, pero lo primero que tiene que quedar claro es que esta enfermedad no es zoonótica, es decir, no afecta a las personas, y afecta exclusivamente a pequeños rumiantes. Aunque normalmente el virus es muy específico de cada especie de las cabras o de las ovejas, en este caso es de ovejas prácticamente, las cabras no se ven afectadas y, como cualquier virus relacionado con la viruela tiene tropismo por los epitelios, es decir, donde se producen las lecciones, es en mucosas y epitelios, y ahí es donde se ven más claros los síntomas”, sentencia.
"La viruela ovina no afecta al vacuno inicialmente"
Por lo tanto, son tan solo los ganaderos de ovejas quienes se verían afectados por esta enfermedad, ya que según confirma Jaime García “la viruela ovina no afecta al vacuno inicialmente”. Matizando también que las cabras no se están viendo afectadas, aunque puntualiza que si en un rebaño de ovejas hay alguna cabra habría que sacrificarla también.
¿Cómo se contagian los animales?
En cuanto al contagio existen varias formas de que la viruela se trasmita de un animal a otro, extendiéndose en un corto espacio de tiempo. En este sentido, García reconoce que “una de las cosas más relevantes es que el contagio puede ser tanto directo como indirecto, es decir, dentro de la explotación normalmente se transmite por vía respiratoria, mucocutánea y a través de lesiones cutáneas.
En el caso de una explotación intensiva, las propias lesiones o el sudado que se produce puede dar lugar a aerosoles por vía respiratoria, pero sobre todo el contacto con las lesiones que están en diferentes estadios, lesiones que puede ser máculas, úlceras y transformarse finalmente en costras que se desprenden”. En este aspecto, los síntomas que se aprecian “son bastante aparatosos”: “Después de un periodo de incubación que puede ir de una a dos semanas, entre 5 y 14 días, lo primero que aparece es fiebre muy alta, que hace que los animales estén abatidos. En la segunda fase, a los pocos días, es cuando empiezan a aparecer las lesiones cutáneas, que se localizan fundamentalmente en la base de la cola y en las zonas que tienen poca lana, como la zona inguinal”.
Pero también, “los contagios pueden producirse por vía indirecta, mediante los forrajes o por pastos en los que pasan animales enfermos y donde dejan las costras. En este caso está demostrado que el virus en las costras puede tener una supervivencia de hasta seis meses, entonces es muy importante que se restrinjan las zonas donde pastan esas ovejas. Hay que procurar que en las explotaciones infectadas los animales que están limpios no salgan a pastar”.
Además de estas dos formas de contagio, existen otras a las que no hay que prestarle menos atención: “El virus se puede trasmitir vinculado a través de los propios vehículos, por eso es muy importante la desinfección de ruedas y de bajos”. Aunque, también se puede producir mediante la picadura de un insecto: “Los insectos van allí donde los animales tienen lesiones, y sobre todo en las épocas donde se concentran más insectos pueden ir de un animal a otro animal y transportarlo de forma mecánica, es decir, aquí no hay vectores como en el caso de la lengua azul donde, aunque un animal pique y extraiga sangre a un animal enfermo, este se lo pueda transmitir a uno sano. Aquí simplemente actuarían como vehículo mecánico”.

¿Qué habría que hacer para combatir la viruela y erradicarla?
A la hora de tratar de erradicar la viruela, una enfermedad infecto-contagiosa, el sacrificio es la única opción disponible: “Esta enfermedad tiene una gran importancia porque pertenece a la lista A y porque produce grandes pérdidas económicas al suponer el sacrificio de todos los animales de la explotación en la que se diagnóstica. En cuanto se detecta un caso, hay que sacrificar a todos los animales y desinfectar la explotación para eliminar todos los restos, por eso supone un coste económico tan alto para el ganadero”.
El motivo del sacrificio, como única opción viable en la actualidad, es porque “no hay disponible ninguna vacuna” y porque si no se hace “siempre quedarían animales en periodo de incubación”. Por ello, ni siquiera los animales recién nacidos se salvarían, ya que según relata Jaime García, la viruela es mucho más agresiva en los animales de corta edad: “En los animales muy jóvenes, la mortalidad es muy alta, mientras que los adultos pasada la fase inicial de epidemia, al cabo de 20 días incluso podrían llegar a curarse, pero no se podrían dejar sin sacrificar porque el problema que tienen son las lesiones cutáneas, que lo que van a hacer es contaminar al resto de la explotación y a los pastos a donde salgan. Entonces por ese motivo, una vez diagnosticada, por muy expeditivo que parezca, lo más rentable incluso, aunque haya que pagarlo es sacrificar a la explotación entera, porque si no se estaría poniendo en riesgo a todo el área de alrededor”.
El motivo del sacrificio es porque “no hay disponible ninguna vacuna” y porque si no se hace “siempre quedarían animales en periodo de incubación”
Una vez sacrificados todos los miembros de la explotación y después de haber hecho una buena desinfección, habría que mantenerla, como mínimo, según indica Sanidad Animal, como en todo vacío sanitario, tres meses sin presencia de animales.
Diferencias entre la viruela ovina y la lengua azul
En el momento en el que ha saltado a la palestra pública los animales contagiados por viruela ovina, no han tardado en llegar las especulaciones y comparaciones con la lengua azul, otra enfermedad que en el caso de la provincia de Salamanca sí ha tenido, y de hecho, sigue teniendo presencia, con el último caso detectado hace un mes en la comarca de Ciudad Rodrigo.
Es por ello por lo que este experto, Jaime García, puntualiza que “la lengua azul es completamente diferente de la viruela”, insistiendo en que de hecho “no tiene nada que ver”. Los motivos son “porque su transmisión es por vía de vectores, entonces es mucho más difícil de ser controlada, pero producen esos efectos sobre los animales, al vacuno apenas le afecta salvo a algunos serotipos, sin embargo, en el ovino sí.
En el ovino hay serotipos que producen alta mortalidad, del 20 o el 30% de las ovejas, pero si no vacunas, el ganado vacuno, en el caso de la lengua azul se enfrenta al problema de que el periodo en el que un animal puede contagiar la enfermedad a otro se mantiene más de tres meses, entonces si el vacuno no se inmuniza no hay posibilidad de cortar la lengua azul, porque incluso el periodo en el que puede permanecer en una vaca es más largo que el periodo de inactividad de los mosquitos, con lo cual le garantizamos a los mosquitos que cuando vuelvan a la actividad vayan a encontrar animales a los que después de picar, van a tener todavía la enfermedad y se la van a poder transmitir aun”.
Finalmente, y después haber desgranado las principales problemáticas que albergan en torno a la viruela ovina, es de vital importancia preguntar por qué están afectando a España en la actualidad enfermedades de otros países como la viruela, más propia de África, Oriente Medio, Turquía, India y algunas zonas de Asia.
“Las causas pueden ser muchas, el hecho de que el clima se está templando hace que las enfermedades que son transmitidas por vectores, fundamentalmente mosquitos, colonicen ecosistemas a los que antes no llegaban por cuestión de temperaturas, y luego está el movimiento de personas y animales que cada vez es mayor. Ahora hay mucho más comercio de animales que hace muchos años, algo que es enriquecedor, pero que también tiene este tipo de problemas.
Es por lo que estas enfermedades son conocidas como emergentes o remergentes. En el caso de la viruela sería reemergente porque ya la tuvimos en su día, no como otras que aparecen por primera vez”. Después de estos matices, Jaime García concluye advirtiendo de que “aunque no hay que tenerle mucho miedo a la viruela ovina, sí hay que tener muchísimo cuidado porque cualquier despiste, llámese un movimiento ilegal, etcétera, puede hacer que aparezca a 200 kilómetros del último foco. Por eso, nosotros tenemos que estar muy mentalizados y extremar la vigilancia en las explotaciones, y por supuesto, ante cualquier síntoma actuar inmediatamente”.




