En ocasiones, las personas necesitan una válvula de escape como vía para dejar escapar nervios, ansiedades o pensamientos recurrentes. Para Iker Andrés Escudero, un joven salmantino, esa fuente de desahogo es la literatura: “Entro en un estado de concentración y de calma máximas. La escritura me descarga y me ordena a la vez”.
Según explica, la poesía le ha acompañado desde que, con doce años, se dio cuenta de que escribir era una de sus vocaciones. Con tan solo 22 años, este escritor, residente en Oviedo, compagina este amor por la literatura con sus estudios de Ingeniería Química Industrial en la Universidad de Oviedo y, además, con su vida laboral como inspector de calidad.
Fue en este último escenario en el que cambió su forma de ver la escritura: “A finales del pasado verano del año 2025, mientras estaba trabajando, me llegó un correo anunciando un concurso de escritura y decidí presentarme”, explica el salmantino, haciendo referencia al XV Certamen Literario de la Universidad de Oviedo, en el que logró el primer premio en poesía con su poemario ‘El Hambre’.
Tres primeros premios y una novela con tan solo 22 años
“‘El Hambre’ fue la obra que lo cambió todo. Ese primer premio me hizo pensar que valía la pena tomarme la literatura en serio”, transmite el joven. En ese momento, Iker Andrés entró en una dinámica en la que no ha frenado su presencia en concursos literarios, con los que ha encadenado un premio tras otro.
Tras este primer premio, llegó la publicación de su primera novela, ‘La violencia que aprendimos’, para después ganar el premio GRANAJOVEN de la Universidad de Granada con su pieza poética ‘Manual de contención’. Finalmente, el galardón más reciente ha sido su primer puesto en el XX Premio Internacional de Poesía Antonio Gala, fruto de su poemario más actual, ‘Acta de retirada’, cuyo acto de entrega se llevó a cabo el pasado 20 de junio en la ciudad andaluza de Málaga.
Según explica el joven, todos estos logros fueron cumplidos entre el pasado año 2025 y este 2026, lo que se condensa en una compacta trayectoria con cuatro publicaciones literarias distintas: “Ver un objeto que es fruto de lo que salió de dentro de ti impone y emociona a partes iguales”, concluye.
“Me obsesiona pulir la prosa hasta que la narrativa salga como quiero”
La citada trayectoria de premios, en concreto el logrado con su primer poemario, le empujó a publicar su primera novela, que vio la luz a finales de 2025: ‘La violencia que aprendimos’. A pesar de los éxitos logrados con la poesía, el joven reconoce que la prosa es su verdadero sueño: “Escribir narrativa es mi objetivo de fondo”.
Así, tras haber logrado tres premios y publicar esta primera novela, que ahonda profundamente los sentimientos o creencias que se heredan del entorno, Iker tiene claro que su meta es seguir escribiendo y, sobre todo, mejorando: “Me obsesiona pulir la prosa hasta que la narrativa me salga como quiero”.
Con este objetivo como línea principal de actuación, este joven salmantino sueña con consolidar su trayectoria en torno a la escritura en prosa, llegando incluso a poder vivir de ello: “Mi meta es lograr que escribir deje de ser un complemento y pase a ser, simplemente, mi manera de vivir”.
“Salamanca es poesía en sí misma”
Aunque actualmente vive en Oviedo, Iker tiene claro que vivir los primeros 18 años de su vida en Salamanca condicionó esta forma de ver el mundo y los sueños que ahora persigue: “De no haberme criado, caído y crecido en esta ciudad, no sería capaz de convertir en poesía cada cosa que veo, toco o conozco, y sentirla”, argumenta el joven, dejando claro que “Salamanca es poesía en sí misma”.




