Hablar del mundo del arte es hacerlo desde un prisma que abarca un sinfín de culturas, donde cada uno de los y las artistas que participan en esta atmósfera dejan su huella, por mínima que sea la participación. Hoy hablaremos sobre cine, sonido y música, y como una murciana e hija de la ciudad salmantina que ha conseguido realizar desde la capital del Tormes su arte.

Hablamos de Alicia Morote, compositora y productora musical que ha recibido diversos premios a lo largo de toda su carrera, entre ellos nominaciones y galardones que ensalzan su obra y que la sitúan como una de las mejores del país en su práctica. Graduándose Composición Musical en el Real Conservatorio de Música de Madrid en 2014, realizando posteriormente en el Máster en Composición Musical para Cine, Televisión y Videojuegos en el campus de Berklee Valencia, ha encontrado su lugar en Salamanca, donde orgullosamente consigue realizar todos sus proyectos.
Entre sus destacados trabajos se encuentran más de 30 producciones cinematográficas, así como un destacado Premio Alfonso X de la Cultura de la Región de Murcia o nominaciones a los Óscar y a los Goyas al estar dentro del equipo que ha integrado las películas.
Alicia, lo primero de todo, eres de Murcia y no has querido elegir otra ciudad más grande e incluso cultural como puede ser Madrid o Barcelona, ¿por qué Salamanca?
Hace cinco años, por casualidad, estuve trabajando en el Conservatorio Superior de Música y me llamaron para una interinidad donde estuve dos años. Ese fue el motivo principal. A día de hoy, no estoy en esta interinidad pero aquí he conocido a mucha gente y me he sentido muy acogida. Estoy muy a gusto aquí y me he hecho mi campamento base.
Tu campamento base, donde tienes todo y donde compones, ¿no?
Aquí donde vivo tengo mi propio estudio y tengo todo montado, además, vivo cerca del centro de Salamanca y tengo mi campamento montado.
Antes de hablar de premios y galardones que has recibido, hablemos sobre tu modo de trabajar. Al final, cada maestrillo tiene su librillo. En tu caso, ¿cómo inicias una composición?, ¿te dan una idea, una imagen o total libertad creativa?
En composición, por un lado está la libre y por otro la que no está asociada a ningún proyecto audiovisual, pero cuando hablamos de música para cine, hay que involucrarse desde el guión. Primero leemos el guión, ahí se generan ciertas ideas en común con el director o directora y después se espera a que se tenga el material rodado. Desde que leemos el guión hasta que se rueda la película pasa el tiempo. Hay veces que componemos sobre guión pero normalmente sobre imagen. El 80 por ciento lo hacemos sobre el montaje terminado. Así arrancamos. Muchas veces nos llega alguna idea o alguna pieza musical que el director tenía en mente y a partir de ahí nos inspiramos. Yo soy mas de ponerme en el ordenador de primeras y ahí tengo mi plantilla instrumental digital. Para hacernos una idea, tenemos librerías de instrumentos digitales que nos ayudan a elaborar la idea principal y donde creo mi paleta de colores en función de lo que veo. Si es una imagen oscura o un género dramático es una paleta más oscura, por ejemplo. Casi todo el mundo se pone en el ordenador, pero también hay quien empieza a generar ideas desde el piano.
Cuando hablamos de paleta de colores abierta, ¿te refieres más a temas presupuestarios?
Si nos dan un presupuesto suficiente, podemos tener un gran abanico para tener más músicos. De primeras depende del proyecto, si es bajito, solo puedes grabar un violín solista y el resto tienes que producirlo con instrumentos virtual o tomando otras decisiones. Si no cuento con una batería real, a lo mejor no me conviene utilizar una batería en banda sonora porque a lo mejor no es posible producirla si no tenemos una batería real. Entra en juego lo que puedan aportar productores. Si tenemos la posibilidad de grabar con instrumentos reales, es lo mejor que podemos hacer.
Antes decías que trabajaste en el Conservatorio, ¿por qué eliges entonces el mundo del cine?, sí que es verdad que hiciste el máster en Valencia y no sé si eso pudo atraer esta idea.
Realmente, cuando hice ese master fue cuando tomé la decisión. Fue una serie de acontecimientos que me llevaron poco a poco a trabajar en cine. Como en cine hay mucho trabajo, si nos dedicamos a la composición, no solo componemos, sino que también hacemos otras cosas para otros compositores que trabajan en activo. Yo empecé con Alberto Iglesias y empecé siendo asistente de partituras, por lo que fue a raíz de eso. Aparte de que amo el cine, dije ‘aquí hay trabajo’ y ‘aquí parece que se puede vivir de la música’. No quiero olvidar mi faceta como compositora fuera del cine. Esa parte libre donde no trabajas para alguien.

Supongo que es un cambio radical entonces, ¿pero cómo es trabajar en ese ‘mundo de libertad’?
No he tenido tanta oportunidad en la composición clásica contemporánea. El año pasado hice una, Estoy en proceso de ello. Lo malo del cine es que a veces nos encasillan en bandas sonoras cuando en realidad nos gustan más estilos musicales. No me está pasando tanto pero espero que me empiece a pasar.
Centrándonos un poquitín en las obras con premios o nominaciones, me gustaría focalizarnos en una reciente nominación que hubo en los Premios Goya, en 2022 por ‘El Figurante’ de Nacho Fernández, compusiste cinco canciones donde cada una de ellas, a pesar de tener un mismo corazón, por así decirlo, tienen que indicar motivos diferentes, ¿de donde sale tanta inspiración y cómo es el proceso creativo de creación?
Me dieron el cortometraje. Previamente, al ser un corto documental, no había un guión, pero sí había localizaciones, por donde iba a ir el personaje principal y el proceso creativo. Son muchas piezas musicales diferentes pero que están relacionadas, por lo que teníamos ideas en común que se repiten en un bloque o en otro. Había ideas melódicas y armónicas, sobre todo para que no parezca que cada pieza es de un sitio diferente. Estuve de la mano de Nacho Fernández que incluso me dio ideas de la pieza final, que estaba insìrada en otra que a él le gustaba. Una va componiendo y cuando termina de componer le enseña el material de la película ya compuesto, ahí está el ‘OK’ y el ‘no OK’.
Ésto en los Goya, claro, pero hay otro escalón más, Los Óscar y Almodóvar, ¿cuándo llega esa llamada qué piensas?, no tiene que ser sencillo pasar de un escaparate nacional a uno internacional.
Siempre con mucha ilusión y alegría. Normalmente va el compositor, por lo que nunca he ido. Celebrándolo además y con mucho orgullo de haber aportado ese granito de arena. En la banda sonora de Almodóvar, con tantas composiciones, necesitas gente que trabaje con él, pues necesitas gente que lo pase del ordenador al papel, ese es mi trabajo principal y es un trabajo necesario. Sin eso los músicos no pueden tocar.
Hemos nombrado algunos de tus trabajos, pero claro, muchas veces no se corresponden con lo que la gente le puede llegar a gustar más, algo que me parece genial, ¿con cuál te quedas?
El año pasado hice la banda sonora La Otra Orilla y quedó absolutamente preciosa, es mía, pero quedó preciosa. Grabamos violas que grabó mi sobrino, que cuando lo grabó tenía 12 años, Daniel Pérez Morote se llama. Dije que si tengo en mi familia un virtuoso, para que voy a contar con otra persona. Grabamos en estudio y la banda sonora estuvo nominada a premios importantes como el Premio Nacional de la Música. Estoy super orgullosa de ello.
Por último, me gustaría tratar otro tema importante, la inteligencia artificial en el mundo de la música y el cine, ¿cómo ves esta situación?
El problema de la IA es que supone un autoengaño. El hecho de que hagamos el arte con IA es que no creemos en el arte porque va de la mano del ser humano. Si hacemos trampa en solitario, pues para eso trabajamos en otra cosa. Las películas de medio y alto presupuesto siempre van de la mano de personas físicas, pero las de bajo presupuesto intentarán tirar de IA porque no podrán pagar al compositor. Al final pasará lo de siempre, que los que tienen créditos son los que más estarán trabajando y los que no lo han hecho o tendrán más complicado cuando debería ser al revés. Yo creo que se va a crear un extremismo, como con el capitalismo o con la vivienda, los que tienen más dinero, cada vez tienen más viviendas, y lo que tienen un sueldo normal tendrán cada vez menos. Se está creando un extremismo entre los que pueden pagar un músico de verdad y los que no pueden pagar. Es un desastre en realidad, intento no mirar ahí a pesar de que es real, pero intento no contaminarme porque me duele.




