La Covatilla acogió la vigésimo octava edición de la Subida Charra. La lluvia marcó el devenir de la competición y los pilotos trataron de dar lo mejor de sí en la carretera bejarana durante los cuatro kilómetros y doscientos metros de la prueba.
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En la categoría de monoplazas, el más rápido fue Antonio Martínez, que paró el cronómetro en 2:47,445. Junto a él estuvieron en el podio Gonzalo Campo y Jonathan Jiménez.
En turismos, Gustavo Castro se subió a los más alto del cajón con una marca de 2:43,844 y fue escoltado por Antonio Luis Casimiro y Jesús García.
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